Vivirán por siempre

UN HUECO DIFÍCIL DE CUBRIR

Vivirán por siempre

El año 2019 quedará en el recuerdo por las muertes del ex corredor de autos Ford T, «Titina» Zabalza, el ex dirigente que tuvo una labor fundamental en la refundación de Velocidad y Resistencia, Dardo Restivo, y del ex futbolista y entrenador «Carlitos» Hourcade.

Arnoldo ZabalzaDardo Restivo y Carlos Hourcade le dieron mucho al deporte y sus muertes conmovieron al partido de Azul y fuera de él, porque sus apellidos eran conocidos en casi todas las ciudades de la zona.

Partieron, pero queda su legado. Cada uno de ellos dejó una huella y también un vacío. Pero la vida nos consuela con una pequeña compensación: quedan para las sucesivas generaciones sus frases, recortes periodísticos, fotos y los recuerdos de sus amigos y familiares que harán que sus nombres (y sus obras) perduren en el tiempo.

«Titina» Zabalza murió a fines de mayo. Fue un reconocido corredor de autos, sobre todo de las «catangas», con grandes duelos protagonizados con Ruben Paradiso y José María Castagno. Después, dejó su legado en la política, primero como Delegado Municipal en dos oportunidades y después como Concejal de la Unión Cívica Radical de Azul.

Zabalza fue un referente para los chillarenses y para todos los azuleños en general. Colaboraba activamente con su localidad y participaba con frecuencia de las actividades que se realizaban, una de ellas es la prestación de su quinta, donde se llevó a cabo varias ediciones de la Fiesta del Chacarero.

Dardo Restivo se marchó a fines de julio. Profesor, jubilado, se había radicado tiempo atrás en la Ciudad Autónoma, para estar cerca de sus nietos. Quedará en la memoria de muchos ciudadanos por ser forjador de distintos centros de formación de educación física de la provincia.

En su honor, el gimnasio del Club Velocidad y Resistencia lleva su nombre.

«Carlitos» Hourcade falleció en la madrugada del 4 del corriente mes. Desde ese mismo momento el fútbol de Azul, su ámbito, estuvo de luto.

Hourcade dedicó gran parte de su vida a este deporte, sobre todo en Sportivo Piazza, donde jugó al principio de volante y cerró su carrera como delantero, para después comenzar su etapa como director técnico.

Nuestra ciudad y la zona supieron por todos estos años de su buen juego y excelente comportamiento, como que nunca fue expulsado como jugador.

En el fútbol local, «Carlitos» también defendió las camisetas de Azul Athletic, Alumni Azuleño y Cemento Armado.

Su fútbol trascendió fuera de Azul. Estuvo en Bolívar, donde jugó en Independiente de esa ciudad (llegó como refuerzo para jugar el Torneo del Interior), en la liga de Las Flores y en Loma Negra de Olavarría.

Sin embargo, Piazza fue su lugar en el mundo. Se cansó de dar vueltas olímpicas en el conjunto de la «Villa», su querido club que en el último tiempo siempre lo iba a ver como espectador, detrás del alambrado.

Fue campeón con Piazza en los años 1985, 1986, 1990 y 1997 y con Alumni en 1991.

En 2000, cuando tenía 38 años, después de 22 exitosas temporadas, y finalizado el último torneo oficial, Carlitos decidió alejarse del fútbol como jugador.

Su último paso por la Liga de Fútbol de Azul fue cuando se lo vio en el banco de suplentes de Piazza, que lo incorporó como director técnico. En este equipo logró los campeonatos 2015 cortando una inédita racha de 12 años, 2016, y 2017.

Ellos fueron despedidos por miles de vecinos que le dieron el último adiós en las calles y también en las redes sociales, una forma de expresar para aquellos que están lejos y no pudieron acercarse.