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Disertación sobre daños en el derecho de consumo en tiempos de Pandemia

Colegio de Abogados
Gacetilla departamental sobre el curso ofrecido recientemente
por el Dr. Gonzalo Rodríguez.

“La pandemia puso en tensión algunas cuestiones consagradas en la protección jurídica al consumidor”

Gonzalo Rodríguez fue convocado por el Colegio de Abogados del Departamento Judicial de Azul para disertar sobre un tema de indiscutida actualidad: daños en el derecho de consumo.

“La protección al consumidor tiene diversos niveles de importancia normativa. Sin dudas, integra uno de los aspectos claves de cualquier orden constitucional. En circunstancias como las actuales, con una pandemia mundial que trastocó todos los paradigmas vigentes, el derecho de los consumidores ha encendido muchas señales de alarma, al tiempo que ha ensayado nuevas respuestas a nuevos problemas, lo que no sólo compete a la comunidad jurídica sino también al propio Estado, quien debe garantizar el andamiaje necesario para su protección”, sostiene Gastón Argeri, presidente del Colegio de Abogados Departamental.

En relación a los aspectos relevantes de la temática, el disertante subrayó algunas cuestiones, durante la capacitación brindada.

¿Cuál es el eje principal del debate referido a derechos del consumidor?

Podríamos detectar dos grandes ejes: cómo están regulados los daños en el derecho de consumo y la responsabilidad civil en el marco de las relaciones de consumo. Luego, abordar tres cuestiones claves, en relación a ellos: la función preventiva por parte del proveedor, la función resarcitoria -la más relevante o la que el Derecho ha prestado mayor atención- y la función punitiva. Los daños punitivos vinculados al derecho de consumo siempre han generado mucho interés, no sólo en la comunidad jurídica sino también en los consumidores de a pie.

¿Cuáles son los avances que se registraron en la temática, desde la promulgación del nuevo Código Civil y Comercial?

El nuevo Código trajo una serie de avances en la protección jurídica de consumidores y usuarios. El primero de ellos refiere al método, con un fuerte contenido dogmático: hoy, en Argentina, no sólo contamos con protección jurídica de consumidores y usuarios regulada por una ley específica (la 24240 más sus modificaciones) sino que también lo tenemos en el cuerpo normativo más mediático o de mayor renombre del derecho privado: el Código Civil y Comercial. De modo que, por un lado tenemos la regulación de la ley especial y por el otro la de los contratos de consumo dentro del Código Civil y Comercial.

En relación a los avances y a lo antedicho, creo que son muchos y significativos. Pero el que más me interesa destacar es el referido a contratos bancarios de consumo, es decir, relaciones que vinculan a una entidad financiera con un usuario de servicio bancario, en carácter de destinatario final. En la ley 24240 -que era la ley especial- había sólo un artículo referido a créditos para el consumo, lo cual tenía una implicancia bancaria. Sin embargo, en el marco del Código Civil y Comercial vigente se dedica un capítulo específico a los contratos especiales, en particular, contratos bancarios de consumo, lo que determina una serie de reglas propias y un standard de protección mucho más robusto para el consumidor que cualquier otro contrato bancario interempresarial con consumidores. Creo que ése es uno de los aspectos más importantes a destacar dentro de las novedades que trajo el nuevo Código Civil y Comercial, en materia de protección de usuarios.

El top 3 de los reclamos

Si se pudiera establecer un ranking ¿cuáles son las demandas más habituales en relación al fracaso entre expectativas y realidad?

Creo que el ranking del quebrantamiento de lo que son las expectativas del consumidor y la realidad del producto y servicio tiene “protagonistas” claros. Por lo general, a la cabeza permanecen los productos y servicios bancarios o vinculados a entidades financieras; en segundo lugar, la prestación de servicios de telecomunicaciones y telefonía y, sobre todo desde la pandemia, se ha disparado una gran cantidad de casos referidos al uso de comercio electrónico en las relaciones de consumo digital, llevado a cabo a través de la red. Hoy se contrata mucho más que antes de marzo de 2020 con la consecuencia directa de generarse más conflicto y el consumidor ha canalizado más reclamos por los daños sufridos a través de este medio.

En materia de reclamos y vulneraciones al derecho del consumidor, ¿la instauración del ASPO profundizó la problemática? En relación a ello, todo reclamo tiene naturaleza indemnizatoria o puede repararse de otro modo?

En realidad, la pandemia vino a poner en tensión muchas de las reglas generales que se encuentran consagradas dentro de la macro visión que es el derecho privado; el derecho del consumidor no fue ajeno a eso y la pandemia puso en crisis algunas reglas, criterios y paradigmas de los que disponía, desde hace mucho tiempo, la protección jurídica. Huelga decir que la pandemia es una circunstancia absolutamente excepcional y, como tal, promovió algunas medidas alternativas para solucionar determinados conflictos desde el Derecho que, por lo general, en tiempos “normales” serían soluciones que no se implementarían. Con respecto al ASPO, coincido: vino a jaquear no sólo al derecho del consumidor sino al Derecho en su conjunto. A partir de entonces, hay un gran componente de reclamos de naturaleza indemnizatoria pero, dependiendo el rubro y las actividades que prestan algunos proveedores, se han ensayado algunas alternativas que no tienen que ver con una indemnización específicamente o técnicamente en materia del derecho privado. Por mencionar un ejemplo, podemos ver cómo resolvieron esta problemática los proveedores que se dedican a la actividad turística. Se dictaron diferentes resoluciones donde se puede advertir que se deja a salvo la posibilidad de exigir un reintegro o reclamo de naturaleza indemnizatoria pero también se pregona la posibilidad de una renegociación, pactando nuevamente las condiciones de la prestación o servicio que se había contratado con anterioridad a la pandemia.

Con este ejemplo quiero reflejar que, en muchas oportunidades, los consumidores optan por algún tipo de solución alternativa que no necesariamente tiene de manera exclusiva la naturaleza indemnizatoria. La indemnización es la respuesta consagrada por excelencia, ante el surgimiento o consumación de un daño al consumidor: es la consecuencia jurídica que, en términos dogmáticos, resulta prácticamente automática. Pero no es la única, sobre todo, en este escenario que configuró la pandemia.

Videoconferencia «Trastornos de la conducta alimentaria y Pandemia»

Videoconferencias por Punto Digital «Salud Mental y Adicciones».

La Municipalidad de Azul informa que mañana viernes a través de Punto Digital tendrá lugar el segundo encuentro del  Ciclo de videoconferencias «Salud Mental y Adicciones».
Este encuentro estará a cargo de la Mgter. Mariana Gómez Darriba y la Lic. Sol Degiuli  y abordará la temática «Trastornos de la conducta alimentaria y Pandemia». Será a partir de las 17 y se trasmitirá en vivo por las plataformas de YouTube y Facebook.
En tanto, el viernes 3 de julio a las 11 se hará la videoconferencia «Dengue: prevención y cuidados», organizada en conjunto con el Ministerio de Salud de la Nación.
Este encuentro estará a cargo del Dr. Juan Manuel Castelli, director nacional de Control de Enfermedades Transmisibles y abordará temas como la prevención, los síntomas, los cuidados y el abordaje clínico de la enfermedad.
Se transmitirá en vivo por https://www.youtube.com/programapuntodigital y https://www.facebook.com/puntodigitalAR/.

¿Qué pasaría si el coronavirus llegase a Azul?

DIARIO EL TIEMPO, 02-02-2020

SALUD

¿Qué pasaría si el coronavirus llegase a Azul?

Este medio se comunicó con el Dr. Hernán Combessies, responsable del sector de Epidemiología en el Hospital Pintos, para saber que respuestas podría dar el sistema de salud local en caso de tener que atender a un paciente que presente síntomas similares a los afectados por el Coronavirus.

¿Qué pasaría si el coronavirus llegase a Azul?

El número de fallecidos por el Coronavirus aumentó en las últimas horas a 259.

Ante la propagación del virus, la OMS declaró la emergencia internacional, distintos países cerraron el ingreso a extranjeros provenientes de China y varias empresas aéreas cancelaron sus vuelos hacia la segunda potencia económica del mundo.

El problema en el mundo

Ayer, sábado 1 de febrero, los comunicados oficiales informaron que el número de cuerpos infectados por el coronavirus 2019-nCoV dentro del territorio chino ha llegado a ser de 11.791, mientras que el número de fallecidos aumentó a 259. Más de 118. 000 personas, por otro lado, se encuentran bajo observación médica por presentar los síntomas. Del otro lado de las fronteras, se han registrado alrededor de 150 casos en otros 26 países (la mayoría de ellos en Tailandia).

Fiebre, tos, problemas gástricos, diarrea y dificultades para respirar son los síntomas que pueden indicar la infección por coronavirus. La misma provoca neumonía, y el único tratamiento adecuado es el correcto manejo de la infección respiratoria. En promedio, la incubación del virus es de tres a siete días; periodo durante el cual el microrganismo puede ser contagiado, a diferencia, por ejemplo, de lo que sucedía con el virus del SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Grave), también considerado coronavirus, en el brote del 2002.

El problema desde una visión local

Si el coronavirus llegase a Azul, no sería nuestra primera vez frente a una pandemia. Hace poco más de diez años, en mayo del 2009, se reportaba en la Argentina el primer caso de gripe A (H1N1). Los infectados en nuestro país llegaron a ser más de 14.000 y casi 700 los fallecidos. Entre las medidas del gobierno de turno, se encontraron el cierre de los establecimientos educativos durante el mes de julio y la suspensión por una semana de los vuelos entre la Argentina y Méjico.

En Azul también se detectaron casos y nuestro sistema de salud tuvo que actuar acorde a ello. Según nos comentó Hernán Combessies, las guardias del hospital se veían saturadas con decenas de pacientes. Muchos de ellos presentaban síntomas que podían ser tanto de H1N1 como de otro tipo de gripe. “Se recomendaba que no concurriera más gente de la necesaria al hospital”, comentó Hernán. Es decir, que nadie se acercase a menos que fuera por síntomas respiratorios que se alineasen a los de la gripe o por verdaderas y urgentes emergencias. Se trataba de dar la mayor cantidad de altas, de que hubiera más camas disponibles para los posibles infectados por el virus y menor presencia de pacientes con otros problemas para de esa forma prevenirlos del contagio.

Según la farmacéutica azuleña Cintia Mc Grech, “a partir de la gripe A se comenzó a vender mucho más alcohol en gel y a concientizarse sobre la importancia de la higiene en términos de precaución”. “Nunca está de más”, insiste, “que recordemos las recomendaciones básicas para prevenir enfermedades de transmisión por vías aéreas, contacto con secreciones o con objetos contaminados: lavarse las manos, toser y estornudar contra la cara interna del codo o pañuelos descartables (no de tela), ventilar y desinfectar los espacios, y aislarse y reportarse a un hospital ante la presencia de los síntomas determinados”. La automedicación, por otro lado, no es recomendable en ningún caso.

Respecto del coronavirus, “las recomendaciones de la OMS y del Ministerio, en esta etapa del brote, no tienen que ver más que con la vigilancia epidemiológica”, dice Hernán. “Mirar de cerca a los pacientes que presenten síntomas sospechosos”. En el hipotético caso de tratarse de pacientes que, además de presentar los síntomas, hayan visitado China o estado cerca de personas que lo hayan hecho, se deberían realizar extracciones de sangre y enviarlas al Instituto Malbrán para luego notificarse los resultados.

Si bien el hospital cuenta con espacios para aislar pacientes y tratarlos puntualmente, en caso de una posible epidemia (o digamos, “si el coronavirus llegase a Azul”), los problemas con los que la institución se enfrenta a diario dificultarían el proceder necesario. La falta de personal médico y las deficiencias en la infraestructura, que usualmente amenazan con colapsar el sistema, se complicarían aún más frente al aumento en el número de pacientes propio de una hipotética situación de crisis.

Sin embargo, dado el bajo nivel de contagio (en comparación, por ejemplo, con el del mencionado virus de la gripe H1N1), y el bajo índice de letalidad, no tenemos, en realidad, razones para preocuparnos particularmente por lo que el coronavirus pueda significar para nuestra zona.