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“No dejemos que EL TIEMPO calle su voz”

“No dejemos que EL TIEMPO calle su voz”

LECTORES QUE SE EXPRESAN

Como desprendimiento de la publicación que se realizara el pasado domingo en la página 2 de este matutino www.diarioeltiempo.com.ar/caricia.html, lectores de EL TIEMPO aceptaron la propuesta de expresarse respecto de la difícil situación por la que atraviesa esta empresa. Lo hicieron libremente. He aquí algunas de esas consideraciones.

Continúan las expresiones de apoyo a la continuidad de EL TIEMPO.

Los medios locales  

Recuerdo bien cuando recién inicio Canal 2. Qué cimbronazo de creatividad nos produjo!!! Montones de programas realizados por y entre nosotros mismos. Una maravilla que nos informaba y relacionaba de la mejor manera, historia, cocina, género, infancia, deporte cultura, salud, ruralidad, documentales. No voy a enumerar, pero todos de una u otra manera, estuvimos ahí y contribuimos a un canal de televisión que nos permitía interactuar y reconocernos en valores y creatividad. Año a año fuimos perdiendo proyectos, programas y talentos. Hoy el canal no es más el canal de Azul, esa auténtica industria cultural que supimos tener; es una agencia recaudadora, una “repetidora” de escasísimos programas locales que se sostienen a fuerza de denodados esfuerzos de sus realizadores.

Y ahora Diario El Tiempo: un medio que se ocupa de los vecinos, que nos da un espacio para difundir no sólo actividades sino publicar proyectos, opinar, compartir y debatir. Le debemos la Historia del Azul en fascículos, escrita y diseñada por azuleños. Innumerables suplementos de colección, y la certidumbre que aun prestado, todos lo leemos y todos tenemos un espacio en él. Esta vida de la inmediatez en que estamos inmersos, sumados a Internet que perturbó enormemente el periodismo tradicional con modelos comunicacionales donde priman la opereta, lo frívolo y lo efímero, nos llevan a cada vez más a perder perspectiva, y damos cuenta, apenas, del valor de las cosas, cuando desaparecen.

Estar informados, aun en el disenso, pero presentes y activos. Comunicados, inmersos en la posibilidad de interactuar, de leernos, de ver cuánto de bueno hay entre nosotros, pese a algunos clichés de viajes remotos, o eternos vaivenes estériles de políticos. Diario El Tiempo nos refleja y nos hace falta.

Alicia Lapenta

 

El matutino se convierte en una necesidad  

Un medio de comunicación que lleva décadas inserto en una comunidad es mucho más que un medio de comunicación. Es un resorte fundamental en la vida de esa sociedad que se expresa y se identifica con una forma particular de comunicar, de informar y de opinar. El sentimiento de pertenencia que se forja es muy fuerte y el vínculo que se construye resulta indisoluble. Compañero de todos los días, el matutino se convierte en una necesidad. Comenzar el día recorriendo sus páginas es casi un rito, y siempre está la posibilidad del asombro, de la emoción, de la indignación, de la sonrisa…A veces compartidas, a veces confrontadas, las opiniones que en él  se vierten son siempre valoradas y respetadas porque se basan en algo tan difícil de conseguir como de  preservar: la credibilidad.

Cuando una comunidad alcanza a consolidar un vínculo como éste no puede evitar sentirse despojada si de pronto le falta. Es una pérdida dolorosa, un quiebre en la vida de cualquier sociedad que golpea de manera brutal porque se lleva una  parte esencial de la identidad comunitaria. La memoria colectiva, el registro de los acontecimientos felices o aciagos, el pulso del devenir cotidiano, las huellas de los personajes que la habitaron.

Diario El Tiempo es una parte indivisa de la idiosincrasia azuleña. En sus páginas hemos podido los ciudadanos expresar libremente nuestras opiniones y saber que a través de los negros caracteres alineados tendíamos una red de pensamientos, de ideas y de conceptos que podían trascendernos. Fuente confiable de información, espejo de la realidad, espacio privilegiado del debate y la reflexión,  El Tiempo forma parte de nuestro ser azuleño.

Es el momento de tomar conciencia del riesgo que corre no sólo el Diario sino la ciudad en su conjunto. Aunemos esfuerzos, sumemos voluntades, alcemos nuestras voces para que El Tiempo no calle su voz.

Prof. María Liliana Christensen

 

Un diario muy generoso con los ciudadanos y las instituciones

El domingo 20 de enero apareció, en la primera plana de este matutino, un breve y contundente Editorial –hacía bastante tiempo que no se publicaban Editoriales- en donde la Dirección de la Empresa desmentía algunas afirmaciones del Sindicato de Prensa de Tandil y Azul, en relación al cierre del Diario y la suerte de sus empleados.

Anestesiada por las frecuentes noticias de este tenor, y aun sabiendo que el Diario estaba pasando desde hacía tiempo por una situación “difícil”, “crítica” (los adjetivos para calificar lo que no nos gusta escuchar resultan ser siempre unos bonitos eufemismos), no tomé conciencia de la gravedad de las palabras de la Dirección, hasta que una semana después leí esta frase: “Azuleños, no dejemos que ‘EL TIEMPO’ calle su voz”.

El Diario no puede “callar su voz”, no solamente porque dejaría en la calle a gente valiosa, sino porque los azuleños hemos sido beneficiados durante 85 años por la impronta social y solidaria de la Empresa. Diario El Tiempo es y ha sido siempre un diario muy generoso con los ciudadanos y las instituciones. Menciono solamente las páginas gratuitas de clasificados de los miércoles que brinda a la comunidad desde hace mucho tiempo. El apoyo incondicional a las instituciones educativas y de la cultura. Para el logro de “Azul, ciudad Cervantina de la Argentina” -tal vez la mayoría no lo sepa-, Diario El Tiempo fue un puntal imprescindible. Menciono esto porque es en lo que he estado involucrada. Publicación de más de 1.000 ejemplares del Quijotito, distribuidos gratuitamente en todas las escuelas para que los niños estuvieran en igualdad de condiciones. Durante 30 años que trabajé en la Alianza Francesa, la Empresa y su personal nos acompañó siempre en todas las actividades. Escritores importantes de Bs. As., La Plata, Santa Fe, como es el caso de María Rosa Lojo o Ana Emilia Lahitte o Jorge Isaías comenzaron a publicar en “La Cultura en EL TIEMPO”. Lo mismo ha sucedido en lo deportivo: suplemento especial de divisiones inferiores de nuestra ciudad para dar un empuje importante a dicha actividad.

Sólo los actos hablan de nuestras intenciones, decía Sartre. O para decirlo de otro modo: somos lo que hacemos y no  lo que decimos. Diario El Tiempo ya ha demostrado en actos sus intenciones, y nos ha convocado a aportar ideas. Nos queda a nosotros, desde los diferentes ámbitos, hacer algo.

No debemos ser indiferentes. Lo peor sería que el Diario cerrara estando en democracia, cuando más voces se necesitan para marcar la realidad del país.

Margarita Ferrer

CARICIA

Editorial

Siempre vienen bien las palmadas en el hombro. Y más cuando la vida nos pone frente a situaciones de crisis que nos quitan el aliento. Esto, que es una verdad de Perogrullo en nuestra cotidianeidad como seres humanos, lo es también para las empresas, más aún cuando estas son -como es el caso del diario El TIEMPO- organizaciones comprometidas con sus integrantes y con la comunidad a la que sirven.

Por todo esto, la convocatoria a los “azuleños” para que “no dejemos que EL TIEMPO calle su voz” ha sido una caricia en el alma para quienes desde hace más de 85 años venimos alimentando este querido proyecto editorial.

Desconocemos la autoría de quien tuvo la idea de “panfletear” la ciudad con ese mensaje, pero su iniciativa nos demuestra que, fuera de nuestro entorno cotidiano, hay quienes están dispuestos a defender la permanencia de este matutino, de la misma manera que lo haría con otras instituciones representativas de la comunidad.

Es cierto que pasamos, como se lo hemos venido contando a nuestros lectores, por los mismos y aún más graves problemas de sustento que todo el sector de medios gráficos del país, pero iniciativas como la descripta – una comunidad que se preocupa por nuestra situación y proclama por la calle la necesidad  de dar continuidad a nuestra voz- nos impulsan a no claudicar. Alguien nos mira y observa, y seguramente le interesa “poner manos a la obra” para que este medio de comunicación extienda su vigencia e inserción.

Por ello, estamos abiertos a sus propuestas y sugerencias.

Es cierto que nuestros problemas son en gran medida financieros y en parte económicos, y serán bien recibidas y consideradas opiniones y alternativas en este sentido. Pero hemos aprendido con el devenir de los años que el dinero es sólo un recurso más, y que hay otras cuestiones que son claramente importantes para momentos como el que vive la “familia tiempista” en su conjunto. Por eso, también nos gustaría recibir propuestas de contenidos y/o publicar las palabras de aliento de todas las personas de buena voluntad que nos hagan llegar sus estímulos.

No pretendemos otra cosa que el apoyo de la comunidad con la que mutuamente nos hemos visto crecer. De ahí que reconozcamos el valor de una pancarta como esta: “Azuleños. No dejemos que EL TIEMPO calle su voz”.