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Acto por el 239° aniversario del nacimiento del Gral. San Martín

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EN LA PLAZA QUE LLEVA EL NOMBRE DEL PRÓCER

Acto por el 239° aniversario del nacimiento del Gral. San Martín

“Quienes tuvimos la oportunidad de conmemorar dicha travesía en homenaje a los 200 años de ese cruce, hemos valorado de manera significativa la magnitud de la empresa que llevó adelante San Martín, por los lugares y con la dificultad del terreno, con la inmensidad de la montaña, los ríos y el clima como obstáculos”, expresó Leandro Alfredo Prat, integrante de la delegación azuleña que participó de la travesía del cruce de Los Andes realizada entre los días 26 de enero y 4 de febrero del 2017.

 

El Intendente Municipal; el presidente del Concejo Deliberante y Omar Losardo y Juan Schiaffino, representantes de la Asociación Sanmartiniana, en la colocación de ofrendas florales en el monumento al General San Martín.

Organizado por la Municipalidad de Azul se realizó ayer a la mañana el acto conmemorativo por el 239° Aniversario del nacimiento del Gral. José de San Martín en la plaza que lleva su nombre. Participaron de la ceremonia el intendente municipal Hernán Bertellys; el presidente del Concejo Deliberante Pedro Sottile; el presidente del Consejo Escolar Martín Laborda; la agrupación “General San Martín”; el ex jefe comunal Juan Atilio Barberena; la Banda Combate de Perdriel; funcionarios, concejales, autoridades educativas militares, policiales, eclesiásticas y de la sociedad civil.

Tras la entonación de estrofas del Himno Nacional Argentino, se elevaron plegarias por el natalicio del prócer y se depositaron ofrendas florales en su monumento.

A continuación se dirigió a los presentes el Dr. Leandro Alfredo Prat, integrante de la delegación azuleña que participó de la travesía del cruce de Los Andes realizada entre los días 26 de enero y 4 de febrero del 2017. Prat hizo una reseña histórica de la vida del General y puso de relieve sus valores humanos, instando a toda la sociedad a imitarlos.

Posteriormente se le entregó al presidente del Concejo Deliberante la bandera de Azul que acompañó a la mencionada delegación y una foto recordatoria de la travesía para finalizar con la Marcha de San Lorenzo y el retiro de las banderas de ceremonia.

“Viva la Patria!!!”

A continuación transcribimos el discurso que dio Leandro Prat.

“No resulta nada fácil poder esbozar unas pocas palabras sin caer en la necesaria repetición, cuando se trata de recordar a personas de tamaña importancia, como es el General don José de San Martín. Pero no por repetitivo hay que dejar de lado, cuando nos tenemos que referir a hombres que han marcado la vida y la historia de un pueblo, como lo fue nuestro padre de la patria. Recordamos que en día como hoy, 25 de febrero, pero de hace 239 años, nacía en el pueblito de Yapeyú (actual Departamento de San Marín, Provincia de Corrientes) el 5to. hijo del matrimonio compuesto por don Juan de San Martín y doña Gregoria Matorras (ambos de origen español). Yapeyú era un pequeño poblado, una ex misión jesuítica, situada sobre el margen izquierdo del río Uruguay.

Con tal sólo 8 años de edad se fue con toda su familia para España, para luego los 4 hijos varones del matrimonio dedicarse a la carrera militar. Ya desde muy jovencito José de San Martín demostraba dotes de mando y decisión, como un preludio de lo que sería su vida y actividad militar. Con tan sólo 11 años, allá por el año 1789 ingresó en la carrera militar, en la categoría de cadete, en el Regimiento de Murcia. En su larga carrera militar en España, fue participando en innumerables batallas, ascendiendo permanentemente en el escalafón militar y hasta peleando con los batallones españoles ante el mismísimo ejército de Napoleón, que había invadido aquel país.

El 12 de enero de 1812 don José de San Martín –junto con otro grupo de militares- partía desde Londres en regreso a lo que luego sería la República Argentina, haciéndolo en la fragata inglesa George Canning, arribando al puerto de Buenos Aires el 9 de marzo del mismo año 1812.

Desde 1810 el Cabildo de Buenos Aires había proclamado la Revolución de Mayo, cortando los lazos que unía a las Provincias Unidas del Río de la Plata con España, luego de la caída del Rey Fernando VII. José de San Martín, junto a otros militares, vio la oportunidad de venir a colaborar a su patria en la lucha contra la libertad y la búsqueda de la independencia de estas tierras, sabiendo la difícil tarea que ello sería.

Ya en tierra criolla, tuvo su primera encomienda con la creación de un famoso ejercito de a caballo, que se dio en llamar Regimiento de Granaderos, al que instruyó con un impecable orden y con las mejores técnicas y métodos militares que se conocían en la época y que San Martín tan bien enseñaba y formaba.

Como no recordar en esta instancia la participación que tuvo dicho Regimiento de Granaderos a Caballo en su primera incursión de guerra, que se diera a orillas del río Paraná, frente al Convento de San Carlos, en el Combate de San Lorenzo, aquel 3 de febrero de 1813. Ante la sospecha que había en la época sobre la fidelidad que San Martín tenía con la causa independentista, éste decidió ponerse al frente de las tropas en esa ocasión. Quedó para la épica histórica aquel caballo criollo Bayo de cabos negros que utilizó San Martín, que fuera mortalmente herido por las tropas realistas, atrapando al entonces Coronel, y que merced al coraje del Cabo correntino Juan Bautista Cabral, pudo salvar la vida de nuestro prócer. En el imaginario colectivo quedó el caballo muerto, San Martín atrapado, Cabral ayudando a salvarlo para luego caer muerto, dejando como legado para la posteridad aquella famosa frase “muero contento mi Coronel, hemos batido al enemigo”. Pero la importancia de aquella Batalla radica en haber alejado definitivamente a las tropas realistas del suelo argentino, que desde 1810 asolaban sobre todo las costas de los ríos Paraná y Uruguay.

Luego vinieron las expediciones al Norte, a los fines de reemplazar en el mando al ejército que comandaba el otro grandísimo prócer de nuestra libertad don Manuel Belgrano, luego de las derrotas por éste sufridas en Vilcapugio y Ayohúma. Allí es donde San Martín comenzó a imaginar la liberación de varios pueblos de Sudamérica, para garantizar la independencia total de estas tierras y los países vecinos.

Y en ese plan inmenso de liberación continental, descartada la idea de hacerlo por el norte por Salta y Jujuy, empezó San Martín a elaborar su estrategia para cruzar a Chile por la cordillera de los Andes, para luego ir hasta Perú, Venezuela, etc.

Y en este año 2017 justamente se cumplen los 200 años de aquella gesta histórica que llevó adelante San Martín con un grupo muy grande de fieles, seguidores y patriotas, criollos y chilenos, que prepararon y llevaron adelante una de las travesías más épicas que se hayan llevado a cabo en la historia mundial militar: cruzar la Cordillera de los Andes con todo un ejército.

Semejante travesía sólo pudo ser pensada, elaborada y llevada a cabo por una mente inteligente y sabia como la de San Martín, poniendo su astucia, sus conocimientos y su estrategia para la elaboración de uno de los planes militares más grandes que se tenga memoria”.

Una experiencia única

Seguidamente Prat expresó:

“Quienes tuvimos la oportunidad de conmemorar dicha travesía en homenaje a los 200 años de ese cruce, hemos valorado de manera significativa la magnitud de la empresa que llevó adelante San Martín, por los lugares y con la dificultad del terreno, con la inmensidad de la montaña, los ríos y el clima como obstáculos. Carolina Gómez, Benjamín Gómez, Guillermo Belén, Hugo Herrera, Hipólito Prat y quien habla, hemos sentido una inmensa emoción de transitar por los mismos lugares por donde pasó uno de los escuadrones, en nuestro caso, el Paso Planchón de Vergara, al mando del Capitán Ramón Freire, y tratamos de imaginar y compartir aquellos mismos sentimientos patrióticos que seguramente sintieron aquellos magníficos hombres que tuvieron aquella travesía. Nosotros tuvimos una profunda emoción en nuestro corazón, cuando el contingente que cruzamos la cordillera por ese paso, en un número similar de hombres como lo hicieron en aquella ocasión (más de 100), arribó a los actos recordatorios de los 200 años ante las autoridades de Malargüe (de Argentina) y Talca (de Chile), portando todos nuestros ponchos celestes y blancos, identificatorios de nuestro orgullo sentir de argentinos.

San Martín efectuó dicha obra con una preparación magistral para la época, no dejando nada librado al azar y volcando todos sus conocimientos en logística militar para efectuar semejante empresa. No habrá sido nada sencillo ni fácil conseguir los 5.000 hombres (entre jefes, brigadieres, oficiales, soldados, baqueanos, barreteros, cocineros, enfermeros, etc.) las 10.600 mulas de silla y carga, los 1.600 caballos y las 700 reses preparadas para transporte y comida, los 900 tiros de fusil y carabina, los 20.00 tiros de cañón a bala, los 2.000 tiros de metralla y las 600 granadas. Más toda la logística de comida, abrigo, ropa, indumentaria, elementos de transportes, etc.

Nos recuerda nuestro escritor el Prof. don Exequiel Ortega que la empresa que debió superarse era tremenda, con una marcha durísima en condiciones climáticas y de terreno, quedando mucho en desfiladeros y abismos. De las dificultades que hubo que pasar, las principales eran la despoblación, la construcción de caminos, la falta de leña y sobre todo de pastos. Todo había que trasladar, porque desde Mendoza hasta Chile por el camino de los Patos no se encontraba ninguna casa ni población y tienen que pasarse 5 cordilleras.

Como maniobra de engaño y distracción y para evitar que supieran el lugar exacto por donde pasaría San Martín, se dividió el ejército en 6 escuadrones diferentes. Dos del norte y dos del sur tenían el objetivo principal de engañar a las fuerzas reales apostadas en Chile, para dividir su ejército. Así se dividió el contingente en 6 pasos diferentes que, desde el Paso Come Caballos (el más al norte), siguiendo por el Paso de Guana, los centrales Pasos de Los Patos con el grueso del ejército y a cargo de San Martín, Paso de Uspallata a cargo de Juan Gregorio de Las Heras, para culminar hacia el sur con los Pasos Portillo a cargo de Lemos y la de más al sur de todas, en la Provincia de Mendoza, denominada Paso del Planchón, a cargo del Capitán Ramón Freire, lugar por el cual tuvimos el honor de transitar el grupo de azuleños que me acompaña. Más allá de lo épico de la travesía, que nosotros tuvimos el honor de repetir, salvando por supuesto las distancias temporales y las diferencias de comodidades que hoy lo hicimos, lo trascendente de la obra de San Martín que también hoy se recuerdan a los 200 años, es que fue el camino para la libertad de los pueblos hermanos de Chile, Perú y Venezuela, consiguiendo la liberación de los pueblos de la América del Sur.

Para culminar con estas breves palabras, no quiero dejar pasar la ocasión sin ofrecer a todos ustedes lo que entiendo de los VALORES que tenía y que nos dejó a todos los argentinos don José de San Martín. Así, puedo decir que San Martín era EXIGENTE con la disciplina que imponía, la que se basaba no con prohibiciones preestablecidas sino con ejemplos dados. Era DESINTERESADO con respecto a los honores, a los que permanentemente renuncia (vale recordar el retiro de su persona en la Conferencia de Guayaquil, dejando que continúe triunfante Simón Bolívar). O su reticencia al gobierno del Perú, al que dirigió durante un solo año, convencido que su misión sólo era lograr la independencia de aquella nación. Era DESINTERESADO también con respecto del dinero, del que dona la mitad de cada pago desde su nombramiento como Comandante del ejército de Granaderos. Era Generador de CONFIANZA entre los suyos, como cuando al redactar su testamento ordenó se le suministrara a su hermana María Elena una pensión de 1.000 francos y a la muerte de ella, a su sobrina Petronilla una pensión de 250 francos, diciendo “sin que para asegurar este don de pago a mi hermana y mi sobrina, sea necesaria otra hipoteca que la confianza que me asiste de que mi hija y sus herederos cumplirán religiosamente esta mi voluntad”. Era ESFORZADO y SACRIFICADO, ya que su vida toda fue sin duda alguna una demostración de que todo aquello que queremos alcanzar se consigue a través del esfuerzo, el sacrificio, la dedicación; aún con el sacrificio propio, como fue cruzar los Andes –estando enfermo- a 5.000 metros de altura, sin tiendas de campaña y con un ejército completo. Era MODESTO en sus modales, en sus expresiones y aún en cuanto a su vestimenta. Podemos ver en los retratos de San Martín que no solo está vestido de militar, sino que en muchas ocasiones viste poncho y sombrero, ropa comúnmente no usada por aquellos tiempos por militares de su categoría, pero que San Martín vestía con orgullo criollo (ejemplo de ello es el hermoso cuadro que se encuentra pintado en el despacho del Intendente Municipal, magnífica obra del pintor azuleño Santos Glorioso). Siempre fue muy sencillo en su manera de vestir, mandando incluso componer y remendar sus ropas cuantas veces sea necesario. Era HONESTO, como se expresa en la cláusula quinta de su testamento que declara “no deber ni haber jamás debido nada a nadie”.

Hoy, a 239 años de su nacimiento, hemos venido a recordarlo. Hemos debido, aunque sea someramente, evocar su vida y su obra que se pasó a convertir en historia. Sus enseñanzas que aún perduran. Dentro de esas enseñanzas, me parece oportuno recordar las máximas que San Martín como legado le dejara a su hija Merceditas; con ellas quiero terminar esta recordación:

1-Humanizar el carácter y hacerlo sensible aún con los insectos que nos perjudican.

2-Inspirar amor a la verdad y odio a la mentira.

3-Inspirar gran confianza y amistad, pero unido al respeto.

4-Estimular la caridad con los pobres.

5-Respeto sobre la propiedad ajena.

6-Acostumbrar a guardar un secreto.

7-Inspirar sentimientos de indulgencia hacia todas las religiones.

8-Dulzura con los criados, pobres y viejos.

9-Que hable poco y lo preciso.

10-Acostumbrar a estar formal en la mesa.

11-Amor al aseo y desprecio al lujo.

12-Inspirar amor por la Patria y por la libertad.

¡Viva el General Don José de San Martín!!! ¡Viva la Patria!!!”.

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Azuleños de travesía por la Cordillera de Los Andes

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TRAVESÍA POR LA CORDILLERA

“Este es un viaje que nos marcó a todos”

Así lo dijo Hugo Herrera quien junto a otros cinco azuleños realizaron el cruce de Los Andes doscientos años después que lo realice José de San Martín. En diálogo con este medio, algunos de ellos contaron  su experiencia, que fue lo más complicado y placentero de este viaje que mezcla la vista de impactantes paisajes y el contenido histórico más que impactante.

Los seis integrantes azuleños que se sumaron a esta propuesta de Pasos Sanmartinianos.

El 25 de enero pasado un grupo de seis azuleños salían de nuestra ciudad con el objetivo de concretar una verdadera travesía. Carolina Gómez, Benjamín Gómez, Hugo Herrera, Guillermo Belén, Leandro e Hipólito Prat tomaron la propuesta que la asociación Pasos Sanmartinianos que estuvo en nuestra ciudad haciendo la atrevida propuesta de cruzar los Andes a caballo.

La preparación para este viaje fue desde unos meses antes. Pero los últimos días del mes pasado fueron los más importantes y se pasaron rápido porque había un objetivo bien concreto: sentir lo que sintió San Martín en su paso a Chile para su liberación.

Doscientos años después y con un plan distinto al del Libertador, los seis azuleños llegaron a una reunión que se hizo en El Fortín de nuestra ciudad, ahí se conocieron algunos de ellos y enseguida entraron en contacto. Lo único que faltaba era que llegue la fecha estipulada y comenzar el viaje.

Ya el 26 de enero se encontraban parando en la escuela de Los Molles en la provincia de San Luis para conocer a los caballos que iban a ser los compañeros fieles de esta aventura a la que se lanzaban. En este sentido, dos días después comenzó el primer tramo.

Este cruce no fue uno más de los que se realizan comúnmente en ese espacio, era para conmemorar los 200 años del hecho por San Martín por lo cual 122 de personas a la par se encontraban todas juntas para poder hacer el viaje. El primer día de marcha fue uno de los más fáciles, los cuerpos aún estaban descansados y todavía no se había entrado en la montaña propiamente dicha.

El inicio de la travesía

En un primero momento Hugo comentó que “ni bien arrancamos el viaje, nos dimos cuenta de la gran hazaña que hicieron esos hombres que anduvieron por esos lugares. Nosotros lo tomamos como un viaje turístico e histórico, pero ellos lo hicieron como un camino hacia la libertad”.

Todos los azuleños que viajaron coincidieron en que “nos marcó este viaje”, y no es para menos porque más allá de internarse en la montaña tiene un condimento histórico que “nos hizo emocionar y seguir adelante”.

Para hacer este viaje el Consejo Deliberante le entregó una bandera con el escudo de Azul para que participara del cruce. Además la Asociación Española le dio ejemplares del Quijotito Ilustrado para que ser entregados a la Escuela de Los Molles y comenzar un proceso de intercambio que puede ser muy rico para el proyecto cervantino de este año.

El equipo que se formó en nuestra ciudad “fue de mucha ayuda. El apoyo que sentimos fue muy importante y estuvo muy unido”, dijo Guillermo. En este sentido, lo que motivó su viaje “fue la historia de San Martín” y como militar retirado “siempre su vida fue un ejemplo a seguir, es algo que vivo desde muy chico que entré al Ejército”.

La intención de hacer el viaje estuvo muy presente por muchos años en la vida de Guillermo, pero “siempre lo veía como algo lejano, pero en esta oportunidad se materializó. Fue algo muy importante para mí porque más allá del cruce propiamente la fecha fue muy importante”.

Contacto con la naturaleza

Si hay algo desconocido para la mayoría que habita esta región es saber cómo es el clima en el medio de la montaña. Se puede tener una idea aproximada pero vivirla es diferente a todo lo que se pueda contar: “de día mucho calor, pesado y hasta por momentos agobiantes y noches con mucho frío”. Y entre risas todos dijeron que se “le habían congelado los bigotes al compañero Hugo”.

Esta amplitud térmica se potenciaba porque “algunos se animaban a dormir al aire libre, yo me llevé una carpa pequeña que hacía las veces de refugio”, contó Guillermo a lo que Benjamín agregó “dormíamos bajo un manto de millones de estrellas, la verdad fue algo único”.

El paisaje era una de las cosas que hacían más amena el viaje “porque una cosa es ver la montaña desde afuera, pero cuando te metés adentro no lo podes creer, son cosas inolvidables”.

En este sentido, Leandro, que fue acompañado de su hijo Hipólito, contó que “fue una experiencia única. Pasamos por lugares increíbles y la verdad que por momentos pasábamos por lugares que tenían más de 500 metros de altura y nosotros teníamos sólo un margen de menos de un metro, era arriesgado pero valía la pena”.

Allí hubo de todo: valles, montañas, ríos y lugares hermosos que de otra manera no se hubiesen conocido y además “todo lo que uno vive mientras ves eso. Dormir  a la intemperie, sentir los caballos comiendo a nuestro lado mientras descansamos”, contó Benjamín.

Si bien hoy en día contamos con comodidades que, obviamente, no estaban hace 200 años “pero en un momento es uno con la naturaleza, es similar a lo que vivieron aquellos hombres”. Más allá de todo había que tener una preparación “que no tenía mucho que ver con  el físico, pero si con la voluntad de querer hacer el cruce. El grupo que se armó te daba las ganas para hacerlo por eso en ningún momento nos dieron ganas de bajarnos del camino”.

En este viaje “no había baños, ni duchas ni nada que se le parezca. Nos bañábamos en el arroyo y el baño era cualquier arbusto que quede un poco alejado, pero ese contacto con la naturaleza es hermoso e invaluable”, agregó que jefe del Ejército Guarnición Azul.

Carolina fue una de las más jóvenes del grupo y como todo adolescente está muy conectada a la tecnología. Pero en la montaña no había ni señal ni luz eléctrica “y yo soy de estar con el celular pero cuando estuve ahí la verdad que ni pensé en eso porque la mente está metida en el caballo y lo que estás viendo”.

Ella fue acompañada de su padre “y estuvo muy bueno. Ahí me di cuenta la magnitud que tiene estar ahí, a uno le pueden contar de qué se trata pero cuando estás te das cuenta de lo importante que fue”.

 Emotivo acto

El último día, el quinto del viaje, se realizó un acto “que fue muy emotivo” porque más allá de lo emotivo “estuvo todo este contenido histórico muy importante que nos sirvió a todos para llenarnos de más patriotismo”, dijo Leandro.

Este se llevó a cabo en el hito del límite con Chile del cual participaron representantes de distintos contingentes de Latinoamérica “y en donde realmente se nos cayeron las lágrimas. Hubo palabras muy lindas, música y más la carga emocional que traíamos de días anteriores fue muy bueno”.

Por su parte Benjamín explicó que “para poder llegar al acto tuvimos que hacer una jornada doble que fue muy dura pero muy satisfactoria al final”.

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