Se conmemoró el 164° aniversario del fallecimiento del General San Martín

Ayer a las 15 en Azul

EL TIEMPO, 18 de agosto de 2014 a las 17:50

Portal Chillar |18 de agosto de 2014 |20:53

 

Se conmemoró el 164° aniversario del fallecimiento del General San Martín

 

 

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La ceremonia tuvo lugar en la plaza central y contó con la presencia del intendente José Inza, funcionarios municipales, concejales, autoridades civiles y militares, delegaciones escolares, representantes de entidades intermedias y vecinos. Fue orador el vicepresidente de la Asociación Cultural Sanmartiniana, doctor Carlos Fernández Ribet

Se realizó ayer en la plaza que lleva su nombre, el acto conmemorativo del 164° aniversario del fallecimiento del General José de San Martín. La ceremonia comenzó a las 15, en consonancia con el horario del paso a la inmortalidad del prócer.

En la oportunidad se encontraban presentes el intendente José Inza, miembros de la Asociación Cultural Sanmartiniana, encabezados por su presidente, el ingeniero Omar Losardo,  funcionarios municipales, concejales, autoridades civiles y militares, delegaciones escolares, representantes de entidades intermedias y vecinos.

El acto  

La conmemoración comenzó a desarrollarse con la llegada de las autoridades a la plaza, tras lo cual se depositaron ofrendas florales, una de ellas por parte del Intendente Municipal, el presidente del Concejo Deliberante José Cordeviola y el presidente de la Asociación Cultural Sanmartiniana, Omar Losardo, otra estuvo a cargo de Marta Pignatelli Catriel y Delia González, acompañadas por integrantes de los pueblos originarios, mientras que la restante correspondió a la Guarnición Militar Azul, representada por el jefe del Grupo de Artillería Blindado 1 Martiniano Chilavert, teniente coronel Sebastián Ibáñez; el segundo jefe del Regimiento de Caballería de Tanques 10 “Húsares de Pueyrredón”, mayor Mariano Luccom, y la teniente de fragata Karina Tumminaro, por el Arsenal Naval Azopardo.

A continuación, se realizó un minuto de silencio y luego se entonaron las estrofas del Himno Nacional Argentino, interpretado por la banda militar Combate de Perdriel.

Posteriormente, el Pastor Pablo Sabattini y el Padre José Depascuale por la Iglesia Católica pronunciaron sendas oraciones en memoria del Padre de la Patria.

“Desde muy joven se destacó por su coraje y decisión en la batalla de Bailén” 

Las palabras alusivas a la conmemoración estuvieron a cargo del vicepresidente de la Asociación Cultural Sanmartiniana, el doctor Carlos Fernández Ribet, quien comenzó su alocución recordando el motivo del homenaje de ayer: “Desde el año 1850, en una fecha como hoy, en las plazas, calles y en cuanto espacio público existe en el país, se concentra la ciudadanía argentina para rendir con memoria y en silencio, el merecido homenaje al Gral. Don José de San Martín, a quien las generaciones posteriores a la referida fecha, denominaron con justicia ‘El Padre de la Patria’.

Esa denominación, profunda y puntual, es la síntesis del porqué del recuerdo, el homenaje y el agradecimiento que hoy se rinde”.

“José de San Martín fue un notable soldado, guerrero sin pausa en la defensa de su Patria, estratega sin par en su concepción de que al enemigo de aquel tiempo, no era suficiente derrotarlo en suelo patrio, sino que era necesario avanzar hacia las tierras de Chile y Perú, para liberar a los pueblos del Sur del continente americano”, dijo más adelante.

 “Es el hombre militar, que desde muy joven se destacó por su coraje y decisión en la batalla de Bailén cuando España lucha contra el invasor francés, y reafirma tales atributos, pero ahora como jefe del Regimiento de Granaderos a Caballo cuya conformación le fuera encomendada, y cuyo debut exitoso, lo tuvo en la batalla de San Lorenzo”, continuó.

“Por cierto, no menor reconocimiento mereció la preparación del Ejercito de los Andes al mando de cuyas tropas desafió las Altas Cumbres para arribar a tierras chilenas, donde se cubrió de gloria en las batallas de Chacabuco y Maipú, para terminar su raid liberatorio en el Perú.

La creación y preparación del Regimiento de Granaderos a Caballo, y la posterior del Ejército de los Andes, revela al hombre que con conocimientos militares, enseña con el ejemplo, instruye con concepto de solidaridad aún a riesgos de su propia vida, de la cual el acto heroico del Sargento Cabral es una prueba más de ello, y además tiene la mirada en el horizonte donde se visualiza la palabra libertad”, citó Fernández Ribet en su reseña.

“El reconocimiento patrio apunta permanentemente a su ejemplo de vida, de generosidad en el triunfo, de entereza en la derrota”   

“No obstante tales merecimientos,  y sin dejar de valorar al soldado, el reconocimiento patrio apunta permanentemente a su ejemplo de vida, de generosidad en el triunfo, de entereza en la derrota, de modo que tales valores se proyectan como ejemplo para las generaciones que nos antecedieron, la nuestra y seguramente a las futuras de los argentinos”.

Es que su decisión de venir al país en el año 1812, a ponerse a disposición del gobierno  elegido a partir de la Revolución de Mayo, en la lucha avocada contra las fuerzas realistas,  es testimonio cabal de priorizar el amor por el suelo donde nació, sin interesar títulos y honores, que tenía y podía acrecentar en la Madre Patria”, dijo más adelante el orador.

También recordó en el discurso “su gobernación de las provincias de Cuyo, contó con la adhesión sin límite de un pueblo que se consustancia con los deseos de libertad, y para ello entrega sus hijos para la lucha armada, sus bienes para materializarlo, y de ahí su espíritu para afrontar el duro desafío. Es y será recordado como ejemplo de Gobernante, probo, austero y con vuelo de águila para el viaje liberatorio que se prepara, allende los Andes”.

“Su obstinación de liberar conjuntamente los pueblos de Chile y Perú, es la consecuencia de una idea emancipadora integral,  pero fundamentalmente es un acto de solidaridad americana, conciente de la integración de los pueblos que conforman nuestra historia y cultura, y que en definitiva son y serán por siempre nuestros hermanos.

La presencia de San Martín, con su Ejército, tanto en Chile como en Perú, revela el verdadero sentir de su misión; esto es, fue a liberar o colaborar con los patriotas de esas tierras sin ánimo de pertenencia o perpetuidad. Le bastó saber, que lo obtenido con su llegada triunfal no se perdería con su partida, y ello le era suficiente para justificar tan noble misión”, expresó el vicepresidente de la Asociación Cultural Sanmartiniana.

“La gesta de Guayaquil, su autoexilio, su posterior y temporario regreso a la Patria, y su inmediata vuelta al exterior sabiendo que lo era para morir en tierras extrañas, son hitos que remarcan su pretensión de dar más que de recibir, buscando la convivencia democrática nacional y la latinoamericana, por sobre cualquier apetencia personal.

Esa concepción de la vida, donde el honor sin tacha, el respeto de la libertad de sus conciudadanos, la defensa de la soberanía territorial, y el sacrificio sin medir consecuencias en pro de la unidad nacional, se desparramó sobre sus oficiales y soldados, y constituye a partir de ahí el legado sanmartiniano permanente, no solo para las fuerzas armadas sino para la ciudadanía en general. Por todo ello, lo que decíamos al principio”, mencionó en la parte final de su oratoria.

“José de San Martín fue un valiente soldado, constructor y conductor de Ejércitos sin igual, a la vez que generador e impulsor de ilusiones de libertad e independencia del yugo realista que en ese momento aprisionaba a los pueblos del sur del continente.

No obstante, y a pesar de todo ello, para las generaciones patrias que lo recuerdan, la luz que irradia su historia es de aquellos valores que he puntualizado a lo largo de este breve mensaje, y que se sintetizan en humildad en el poder, convicción patriótica por sobre intereses personales o facciosos, desinterés en el reconocimiento de honores aún mereciéndolos. Su pulcritud en el manejo de los fondos públicos y su honorabilidad en el trato con sus gobernados, con sus iguales, y con todos aquellos que fueron parte de su vida, deviene que en el corazón de cada argentino, cada 17 de agosto se repita como un rezo laico: honor y gloria, al General Don José de San Martín, el Padre de la Patria”, finalizó el doctor Fernández Ribet.

Posteriormente se entonó la Marcha de San Lorenzo y se procedió a la desconcentración.