“Me gustaría seguir viendo al pueblo con esa inocencia que lo caracteriza”

CHILLAR, EN EL CENTRO DE LA ESCENA – ESTO TAMBIÉN ES AZUL / TERCERA Y ÚLTIMA PARTE

Portal Chillar, 15 de mayo 2014 |23:47

 

“Me gustaría seguir viendo al pueblo con esa inocencia que lo caracteriza”


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  Por Augusto Meyer de la Redacción de EL TIEMPO

Zoilo Garcés es actor de teatro, formado en escuelas de renombre en Buenos Aires. Oriundo de Chillar, localidad que el lunes arribó a los 102 años de existencia, Garcés dio cuenta de cómo dirime el estar lejos de su tierra natal y sus afectos, y qué espera para su “pago chico”. 

 

Zoilo Garcés bien podría aparecer sobre el escenario de un teatro de la calle Corrientes en cualquier momento. Nacido hace 33 años en Chillar, este actor del teatro independiente con proyección a nivel nacional, vive en la Ciudad Autónoma pero, cada vez que puede, viaja a su “pago chico”. De hecho, estuvo el fin de semana pasado, en las horas previas a los actos centrales por el 102 Aniversario de Chillar. Descendiente de ancestros franceses e italianos, Garcés egresó con un título en Relaciones Internacionales en Tandil, ciudad donde, a su vez, comenzó a incursionar en el teatro, como hobby. Ya instalado en Capital Federal, encontró trabajo en una empresa de comercio exterior y pudo profundizar sus aprendizajes sobre su pasatiempo favorito. Así fue hasta que el teatro, un día, pasó a ser todo en su vida. “El hecho de tener trabajo me permitió hacer cursos y elegir los mejores profesores, pero llegó un momento que tuvo que optar. Fue bravo porque son dos líneas de trabajo muy distintas y también es una decisión de vida, porque la carrera de actor es más sacrificada por lo económico, no tiene demasiada estabilidad, se trabaja los fines de semana, hay que ensayar de noche y eso te desarticula los tiempos, pero estoy súper contento con la decisión que tomé”, expresó.

A modo de conectar sus dos pasiones –Relaciones Internacionales y teatro-, volvió a los estudios cursando una especialización (post grado en política cultural y gestiones culturales) que tiene puntos de contacto con las dos actividades, abordando temas como Patrimonio.

A mí me encanta que Chillar celebre y festeje cada año. Nos pasa a todos los que estamos afuera que se nos cae el pueblo de la boca. Estamos todo el tiempo nombrando a Chillar y uno, en algún punto, también lo festeja. Nos juntamos los chillarenses en Buenos Aires y festejamos”, añadió.

La vuelta al “pago chico”

Mirando en retrospectiva, Garcés hace de la humildad un culto y siente orgullo por haber nacido en Chillar. Comenzó en la rama actoral en 2009 para iniciar, tiempo después, el valeroso camino de encarnar proyectos propios. Así logró formar un grupo de teatro de quince personas, que además son sus amigos, con el que llegó a presentar una obra en su querido Chillar.

“Venir a actuar en Chillar fue una de las experiencias más lindas que viví; es el lugar de uno y uno está siempre volviendo. Este es el lugar donde uno tiene a su familia, a sus amigos, a la gente que quiere. Tuve una cuota muy grande de nervios pero, por otro lado, estaba muy seguro del trabajo que veníamos a hacer; mis compañeros quedaron muy contentos, sobre todo por la calidez con la que la gente los atendió. Quedó la idea de poder volver, porque la experiencia fue hermosa”, dijo Garcés.

Tras mencionar que el teatro no existe como actividad en Chillar, el joven se esperanzó con que el pueblo cuente con alguna institución formativa. “Acá no hay una escuela de teatro, hay gente que hace teatro de manera más amateur. Buenos aires es una ciudad que está agotando a todo el mundo, por su dinámica. Quizás no me pongo plazos, pero cuando uno sea más grande, poder formar gente acá a mí me encantaría, en colegios…no sólo en Chillar sino en Azul, Tandil, Olavarría o Benito Juárez”, añadió.

Un cable a tierra

Garcés dijo que, la inseguridad en Buenos Aires, tal como la cuentan algunos medios porteños, no refleja la realidad. “Aunque en las noticias todo sea muy tremendo, la realidad es que uno puede vivir bien, si toma medidas. Yo vivo tranquilo porque, de lo contrario, no podría vivir, pero a mí me encanta esto (Chillar); es mi cable a tierra; cada momento que tengo libre, me vengo para acá, eso lo tengo muy claro. Lo peor de la ciudad es la gente metida en esos ritmos de querer llegar, comprar y estar en todos lados a la vez; de pelearse con el de al lado…esa violencia social en Chillar no existe”, señaló.

¿Cómo ves al pueblo y cómo te gustaría verlo?

– Qué buena pregunta…me gustaría seguir viendo al pueblo con esa inocencia que lo caracteriza. Por ser un pueblo tan chico, tiene una estructura social muy contenedora y eso es lo que me gusta. La gente trabaja cuando hay un proyecto en común. Ahora está el caso de la sobrina de un amigo (Eva Elverdín) que está necesitando un transplante de médula ósea, que por suerte está en Estados Unidos y hay bastantes posibilidades de que sea realice.

“Eso nos tomó muy de cerca, nos hizo tomar conciencia de lo que es ser donante de médula y lo que pasó en Chillar, a partir del caso de Eva, me hizo ver en profundidad lo que puede pasar en un pueblo ante un caso de necesidad. Se cumplían 50 años del colegio, 100 del pueblo y había un clima festivo impresionante por la forma en que el pueblo se había unido en la cruzada para ayudar a la nena”, señaló.

¿Qué le falta a Chillar?

Qué difícil…a muchos pibes les vendría bien un espacio donde poder desarrollarse en otras ramas, porque si bien el campo lo domina todo, hay trabajo y las cosas funcionan, hay ciertas áreas que no están cubiertas; en cultura y lo artístico estaría bueno dar impulso a otro tipo de espacio para generar proyectos artísticos para chicos y grandes, con articulación en instituciones locales y de otras ciudades.

“Uno sabe de lugares donde funcionan grupos de teatro comunitario donde la gente, sin ser actor, se organiza y logra trabajos hermosos y se van de gira; son experiencias muy lindas que pueden funcionar tanto para colegios como para jubilados, o todos juntos. También se puede buscar un espacio donde los chicos puedan aprender y tocar instrumentos. Sería lindo tener un teatro, que haya un cine; son ámbitos de difusión que, o estuvieron y hace mucho no están, o que nunca estuvieron”, indicó.

¿Qué obra de teatro representaría lo que es Chillar para vos?

Mi vieja tiene una heladería llamada Macondo…hacer una puesta en escena con ‘Cien Años de Soledad’ (el exitoso libro del escritor y periodista colombiano Gabriel García Márquez, recientemente fallecido) sería hermoso y como muy pertinente para lo que es el pueblo; hay historias y mitos que se resignifican, una narración oral transmitida de generación en generación.

“Tengo la idea de sentarme a escribir, hacer dramaturgia, y pienso que el material más rico que tengo es el de acá; historias de mis abuelos, bisabuelos, de amigos o vecinos, porque el teatro lo más interesante que tiene es cuando habla de uno y de lo que a uno le pasa socialmente”, indicó.

EL DATO

Zoilo Garcés trabajó tres temporadas con Sebastián Pajón, actor de “Resistiré”. También filmó con la consagrada actriz Virginia Lago. “Esas fueron dos de las personas de las que aprendí mucho; con Virginia filmamos en Uribelarrea: un domingo a la mañana nos sentamos a estudiar el texto juntos. No lo podía creer; estaba trabajando a la par de una genia total”, indicó. El chillarense se formó con la Escuela de Teatro que dirige la mamá de Leonardo Sbaraglia, con quien suele cruzarse a diario, y tiene como insignias de su actual profesión a dos actores ya fallecidos: Alfredo Alcón y Norma Pons.

 


 

DIMES Y DIRETES

 

Por Silvia Parra

Pocas veces un discurso de un funcionario fue repetido de boca en boca, en la calle y en los comercios, al día siguiente de pronunciado. Algunos lo escucharon por televisión; otros lo leyeron en este diario y todos se mostraron, por lo menos, asombrados; y no por nada bueno, sino todo lo contrario.

Cada frase fue analizada y discutida. No hizo más que reavivar la bronca de muchos chillarenses, aunque en algunos movió a risa.

Todos recordaron lo de “Proyecto renovador” pronunciado en el mensaje: ¿Cuál? ¿Dónde? se preguntaban y respondieron: “Sí, claro, se renovaron y se mejoraron los pozos”. “¿Se puede hablar de proyecto renovador si se menciona el aumento de empleos que hubo en la Delegación?”, se preguntó un vecino.

También se escuchó en el discurso la existencia de “un pueblo que había progresado mucho desde que vino por primera vez como funcionario,  hace dos años”. “¿Qué pueblo? ¿Quiero que me diga qué se hizo, porque acá no se ve nada?”, cuestionó otro lugareño. La sensación de algunos chillarenses es que fueron tratados de tontos.

Nada se ha hecho recientemente para mejorar al querido Hospital Horacio Ferro, un baluarte y ejemplo de cómo deben hacerse las cosas durante la dirección del doctor Retaco. En el pueblo hay muchos testimonios sobre ello que, por distintos motivos, no trascienden, pero que son reales. Baste como ejemplo la existencia de residuos patógenos descansando por semanas contra una pared trasera del nosocomio (y de esto hay fotos que lo testimonian); sábanas que nadie sabe responder dónde están; una señora internada que habría sido encontrada en horas de la noche caída fuera del hospital, y guardias que dejan mucho que desear.

En Chillar hay otra historia que no cuentan aquellos que, en algún momento, recibieron “prestado ” un voto para hacer las cosas como se deben hacer, es decir bien.

Otra sería la canción si la historia la contaran los que pierden.

 

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