¿Cuán justificable es sobreponer los Derechos de algunos sobre los Derechos de otros?

Portal Chillar, 25/9/2018

Plataforma Digital de Expresión Ciudadana

Nota de Opinión

¿Es justo imponer el Derecho de algunos sobre el Derecho de otros?

¿Cuán justificable es sobreponer el Derechos de algunos sobre los Derechos de otros?

¿Acaso es más importante mi Derecho que el del Derecho de mi conciudadano?

¿Vale más el Derecho a trabajar o el Derecho a Huelga?

¿Impedir que uno no acate una huelga no es una imposición arbitraria?

¿Es más importante el Derecho de los que quieran movilizarse por una causa, cualquiera que esta sea, que el Derecho de quien quiera, o necesite, movilizarse libremente sin entorpecimientos?

Estas y otras preguntas parecidas son las que se hace la gente cada vez que hay un Paro o Movilización por algo y al final lo que queda es solo una gran IMPOTENCIA y una desazón incolmable.

En cada Paro y movilización el Estado pierde millones de pesos, pero ¿Quién es el Estado? Creer que el Estado es algo separado del ciudadano normal es como creer que mi mano está separada de mi cuerpo. El Estado está momentáneamente administrado por políticos o a veces militares o de otras castas, pero no son ellos El Estado; No son ellos los que responden por las pérdidas del mismo; ellos participan directamente en las ganancias del Estado, a través de su sueldo u otros beneficios, materiales o políticos, y en las perdidas del mismo modo que lo hace todo ciudadano que no forma parte de él pero no responden con su Capital, ni con su sueldo, por las pérdidas del mismo, por lo tanto todo lo que se haga perder al Estado lo hacemos perder a nosotros mismos.  Mientras sigan vigentes los actuales modelos de Estado que hay en el Mundo Todo lo que pierde el Estado, por una huelga o por daños colaterales, directos e indirectos, lo tendrá que pagar cada ciudadano a través de los impuestos, con la inflación o con ajuste de algún modo. ¡No hay otra! Si yo me quejo porque me duele la mano y por ello me pego un mazazo en la misma el daño lo voy a tener siempre yo y el sufrimiento va a ser aún mayor.

Supongo que el día en que toda la gente asuma que el Estado no es el Gobierno de turno sino que El Estado somos todos ya nadie querría dañarlo.

Hasta que, como mínimo la mayoría, de la población de un Estado, no tome consciencia que el Estado somos cada uno de los ciudadanos que residimos en él todos saldremos perjudicados de las perdidas y daños que el mismo pueda tener. Con la cabeza podremos justificar lo que sea, podremos encontrar mil razones para hacer lo que hacemos pero siempre tendremos que pagar del propio bolsillo, de esto no hay duda. Al político se lo puede perjudicar políticamente pero este nunca pagará de su bolsillo, la cuenta queda para cada ciudadano. Hasta que la mayoría no entienda esto seguiremos remando en el sacrificio y el sufrimiento.

¿Pero entonces, tenemos que aceptar todos los errores y la mala administración de los políticos de turno?

¡Ciertamente NO!

Lo que hay que buscar son NUEVAS FORMAS de manifestar nuestro malestar y de hacer llegar nuestros reclamos y reivindicaciones.

Hoy día esto es posible a través de la técnica. Hay muchos modos de manifestar nuestro voto u opinión a través de encuestas, recolección de firmas o plebiscitos populares digitales.

Lo que habría que hacer es que todas las Instituciones propongan, y hagan respetar, este nuevo modo de manifestarse. Supongo que un modo eficaz sería el de crear una plataforma digital bien organizada donde cada ciudadano pueda exprimirse sobre todas las decisiones importantes que tome el gobierno de turno. *

Yo a esto lo llamaría ADMINISTROCRACIA. Es un nuevo modo de concebir la política. En la Democracia el ciudadano vota a las autoridades que los deben representar pero que al final ellos deciden que hacer, sin importarles mucho si las decisiones que toman representan o no a su electorado. En la Administrocracia, el ciudadano elige a los representantes que deben administrarlos según la voluntad del pueblo. El Pueblo sería como el Directorio de una Gran Empresa que elige a los funcionarios que tienen que seguir las directivas del mismo. Para esto se necesita un Pueblo muy consciente, comprometido y  responsable y esto se construye a través de décadas de buen propósito y empeño ciudadano.

Para estar en el tema de hoy por lo pronto, lo que se podría hacer es la Plataforma Digital Estatal donde las Instituciones, o los Sindicatos, que quieran manifestarse, puedan convocar a una Huelga y todos los que quieran participar puedan conectarse al evento y manifestar su apoyo con un voto, que hoy día puede ser único y anónimo y en tiempo real, a través de la criptografía. Para esto la plataforma podría basarse en la tecnología Blockchain. Aquí los objetivos y la petición de la manifestación podrían ser claros y transparentes como así también la cantidad de gente que la apoya, de propia voluntad, cosa que hoy día nunca es claro. En esta plataforma podrían expresarse, en forma de Blog, y por cada evento específico, los convocantes a la marcha y también sus participantes y de aquí los medios de comunicación podrían extraer la información para difundir las noticias en sus plataformas. De esta forma todos los que quieran manifestarse libremente lo puedan hacer sin crear ningún daño al estado y por ende a sí mismos. No más perdida de dinero, no más aprietes, no más corrupción, non más imposición a nadie, no más desorden y violencia, no más impotencia y rabia, no más ganas de expresarse realmente sin poder hacerlo. Usando como se debe esta plataforma de expresión ciudadana todos, absolutamente todos, pueden expresarse libremente y toda institución puede convocar cuando quiera a una movilización o huelga digital. Obviamente al principio no puede ser vinculante pero con el tiempo, cuando la sociedad y la política hayan madurado lo suficiente, si lo podría ser, siempre que la cantidad de firmas, o votos, recolectados representen la mayoría de los ciudadanos del País. Obviamente los políticos deberán asumir el compromiso de prestar real atención a todo lo que se manifiesta en dicha plataforma porque en ella estará reflejada la opinión, el humor y las necesidades reales de la gente.

Esta nota es completamente apolítica y Partidaria y esta Nueva Idea de expresión podría trascender tranquilamente las fronteras de nuestro País.

*Esta nota está relacionada con esta otra en la cual se habla de “un número específico único de documento, creado ad hoc, activo en un chip electrónico introducido en una tarjeta electrónica que a su vez interactúa con alguna aplicación telefónica”…

Gerardo Cacciatore

 

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Comparto también esta Nota muy interesante publicada  en Infobae

¿El paro general representa efectivamente a los trabajadores?

El paro general del 25 de junio
El paro general del 25 de junio

El 7 y 8 de enero de 1936, la CGT Catamarca y la CGT Independencia, realizaron el primer paro general del siglo, por 48 horas al entonces presidente Agustín P. Justo.

El motivo del reclamo sindical fue por apoyo a los trabajadores de la construcción y en repudio a la represión del Gobierno.

En la época del primer paro, el derecho a huelga no era parte de ningún derecho constitucional.

La inclusión del derecho de huelga se realizó en la reforma constitucional de 1957 y fue ratificada en la Convención Constituyente de 1994, considerando que la reforma constitucional del 57 había sido realizada por una Convención Constituyente convocada en oportunidad de una dictadura militar.

En la ratificación de 1994, quedó determinado que el Articulo 14 Bis tendría el siguiente texto:

“El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor; jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección; protección contra el despido arbitrario; estabilidad del empleado público; organización sindical libre y democrática, reconocida por la simple inscripción en un registro especial. Queda garantizado a los gremios: concertar convenios colectivos de trabajo; recurrir a la conciliación y al arbitraje; el derecho de huelga. Los representantes gremiales gozarán de las garantías necesarias para el cumplimiento de su gestión sindical y las relacionadas con la estabilidad de su empleo.
El Estado otorgará los beneficios de la seguridad social, que tendrá carácter integral e irrenunciable. En especial, la ley establecerá: el seguro social obligatorio, que estará a cargo de entidades nacionales o provinciales con autonomía financiera y económica, administradas por los interesados con participación del Estado, sin que pueda existir superposición de aportes; jubilaciones y pensiones móviles; la protección integral de la familia; la defensa del bien de familia; la compensación económica familiar y el acceso a una vivienda digna”.

Existen tres motivos como justificación de una huelga:

-Huelga laboral: es la que tiene lugar por causas derivadas de la propia relación de trabajo.

-Huelga extra-laboral: es la que se lleva a cabo por motivos políticos o con cualquier otra finalidad ajena al interés profesional de los trabajadores afectados.

-Huelga de solidaridad o simpatía: los trabajadores defienden un interés ajeno a su relación contractual, actuando, sin embargo, en apoyo de otros trabajadores en conflicto, con los que se solidarizan.

Según el comportamiento que se lleve a cabo durante la huelga:

-Huelga turnante o rotatoria: es la que realizan de modo sucesivo en las distintas unidades productivas de una empresa o centro de trabajo, o sectores de la actividad económica en un ámbito geográfico determinado, alterándose sucesivamente en la cesación, en el trabajo, con la finalidad de afectar a la coordinación de la producción.

-Huelga estratégica, tapón o trombosis: es aquella que afecta tan solo de modo directo a la actividad productiva básica de la empresa, o a los sectores estratégicos del sistema económico, pero que comunica sus efectos en cadena a los demás ámbitos, consiguiendo la paralización de todo el proceso productivo.

-Huelga de celo o reglamento: consiste en una ejecución minuciosa y reglamentaria del trabajo, con el consiguiente retraso.

-Huelga intermitente: es aquella en la que se alterna momento de normalidad laboral y de cesación del trabajo. Posee una tipología bastante variada: alternancia de horas de trabajo y huelga a lo largo del día, de días de trabajo y huelga a lo largo de la semana o períodos más amplios.

-Huelga de brazos caídos: o huelga a pie de fábrica, en la que los trabajadores no abandonan las instalaciones de la empresa, sino que se establecen turnos de relevo para ocuparla permanentemente.

-Huelga escalonada: es aquella en que las actividades productivas son paralizadas progresivamente, unas después de otras.

-Huelga general: la que se plantea simultáneamente en todos los oficios de una o varias localidades.

Desde 1936, hasta el día de la fecha, las organizaciones sindicales argentinas, realizaron 72 huelgas (parciales o generales) contra 21 presidentes argentinos -democráticos y militares- en que se adujeron los más diversos motivos, aún contrariando la legislación vigente en la época, como factor fundamental para la realización de los reclamos.

Los Presidentes que más sufrieron la realización de las huelgas generales, fueron: 

Raúl Alfonsín: 13

Fernando de la Rúa: 10

Carlos Saúl Menem: 9

Arturo Frondizi: 5

Arturo Umberto Illia: 5

Cristina Fernández de Kirchner: 5

Mauricio Macri: 4 (con la de hoy)

Reynaldo Bignone: 3

Alejandro Agustín Lanusse: 3

Eduardo Duhalde: 2

Isabel Perón: 2

Juan Carlos Onganía: 2

Nestor Kirchner: 1

Leopoldo Fortunato Galtieri: 1

Roberto Eduardo Viola: 1

Jorge Rafael Videla: 1

Roberto Levingsnton: 1

Jose Maria Guido: 1

Pedro Eugenio Aramburu: 1

Edelmiro Farrell: 1

Agustín Pedro Justo: 1

En 54 oportunidades, (o sea en el 75% de los casos) el motivo de la protesta fue de “rechazo” o “repudio” a algo.

En 45 oportunidades de estas 54 huelgas, el rechazo fue hacia la política económica y social del país (o sea el 60% del total de las huelgas, tuvieron este motivo).

Es importante mencionar que en ningún caso y en ninguno de los gobiernos, la huelga generó el cambio de ninguna política económica. 

Desde el nacimiento del sindicalismo en Argentina, con ideologías socialistas y anarquistas en la creación de la Sociedad Tipográfica Bonaerense en 1857 , hasta la fecha, las demandas que se iniciaron para la obtención de mejoras en la ley laboral, fueron dando lugar a Sindicatos poderosos, dirigidos por sindicalistas millonariosque, abarcando diversas actividades económicas no relacionadas con las defensas sindicales, traspasan el poder a familiares y amigos, para poder continuar presionando a los gobiernos de turno.

¿La huelga general representa efectivamente a los trabajadores?

Según la encuestadora Dalessio Irol–Berensztein, el 53% de los argentinos está en contra del paro general.

¿Cómo es posible entonces que el paro lo organice una minoría?

La respuesta es simple: el paro general no tiene como objetivo defender los derechos de ningún trabajador.

El paro en Argentina se transformó en una herramienta de presión contra el gobierno, para demostrar poder ante eventuales procesos judiciales en los que dicho Gobierno, en teoría, no debería tener ninguna injerencia.

El sistema sindical argentino se tornó un bumerang por si solo, ya que el Gobierno reparte recursos públicos a los sindicatos, que utilizan esos recursos contra el propio gobierno, generando un caos en la ciudad y evitando que quien quiera trabajar pueda hacerlo.

Esta imposibilidad se debe a que el actor principal del reclamo es el segmento del transporte o porque entidades sociales, de personas que no trabajan, apoyan a los organizadores del paro, que pagan micros que estacionan en cualquier lado, que reparten dinero para militantes que cobran planes, y que llega al absurdo en que líderes sociales, aprovechen su tiempo libre en el medio del paro, para tomar café en empresas capitalistas a los que ellos, combaten con fervor.

Por la dificultad de movilizarse, el trabajador que no está de acuerdo con el paro general, no tiene como ir a trabajar y de esta forma, los organizadores se jactan de una efectividad del paro con porcentajes que no representan la realidad social y menos aún, cuando se incluye el acatamiento en las ciudades del interior.

Orilla lo sub-real que el centro de la ciudad de Buenos Aires se haya transformado en un lugar para organizar reclamos que no representan a la mayoría, donde se reivindican mejoras laborales de quien no tiene trabajo, (y no quiere trabajar), con recursos del propio Estado a quien le es realizada la protesta.

Por algún motivo difícil de entender para gran parte de la población, el gobierno observa el reclamo con una pasividad que no condice con el pedido de la gente de respetar el derecho constitucional del libre tránsito por el territorio nacional.

En definitiva, perdemos todos: Gobierno y trabajadores. Los únicos que ganan son los manifestantes mediante el reparto del dinero para ir a reclamar lo que representan.

Un estudioso brasileño de la política Argentina, el doctor Claudio Eltchenstein, me hizo la siguiente reflexión: “¿Qué podés esperar del sindicalismo argentino, que el 18 de Octubre de 1945 paró el país exigiendo la libertad del General Perón (al ex presidente Edelmiro Farrell) y que el 17 de Noviembre de 1972 volvió a parar el país festejando que Perón había regresado a la Argentina (al ex presidente Alejandro Agustin Lanusse)?”
Y concluyó: “Pensé que el reclamo era para que los Argentinos tuvieran mas trabajo…….. Y no menos”.

(*) Socio de Center Group y Profesor de la Universidad Paulista

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