Azul-Una fecha particular para nuestra historia

183° ANIVERSARIO DE AZUL

Una fecha particular para nuestra historia

 

Hoy la ciudad cumple ciento ochenta y tres años de existencia. Establecido por el coronel Pedro Burgos, el Fuerte San Serapio Mártir del Arroyo Azul fue el núcleo inicial del poblado que hoy se viste de fiesta. Sin embargo, tan compleja es la historia azuleña que hasta fue necesario un extenso estudio para determinar su fecha fundacional.

El doctor Bartolomé José Ronco encabezó la Comisión Especial encargada de determinar la fecha fundacional de Azul.
El doctor Bartolomé José Ronco encabezó la Comisión Especial encargada de determinar la fecha fundacional de Azul.

El coronel Pedro Burgos fue el fundador del Fuerte San Serapio Mártir del Arroyo Azul.

Por Eduardo Agüero Mielhuerry

Hace ochenta y tres años nuestra ciudad celebraba el aniversario de su fundación por primera vez un 16 de diciembre. Ante la falta de documentación fehaciente que indicara la fecha precisa de la fundación del Fuerte San Serapio Mártir del Arroyo Azul, hasta aquel entonces el pueblo festejaba su “cumpleaños” en el mes de octubre, durante lo que se conocía como la “Semana de Azul” en torno al “Día de la Raza”.

Dado que se aproximaba el centenario del pueblo, en 1925 tuvieron entrada en el Concejo Deliberante dos proyectos: uno, de los concejales radicales y otro del Intendente Municipal. El primero era previo y más completo; propiciaba el llamado a concurso para fijar la fecha de fundación de Azul y sus orígenes. El segundo pedía formar una comisión para programar los festejos del centenario. Estos proyectos fueron tratados en la sesión del 20 de junio y el Concejo autorizó la conformación de una Comisión Especial, cuya presidencia recayó en el Dr. Bartolomé José Ronco, secundado por Vicente J. Porro, Eduardo Berdiñas, Hugo Campagnale y Agustín J. Carús.

Después de varios años de trabajo, en marzo de 1932, el entonces intendente Dante Bernaudo le solicitó a Ronco un informe con los resultados de la investigación que se le había encomendado a la Comisión. La respuesta no se hizo esperar; en una extensa carta el filántropo abogado y coleccionista entregó un resumen de todo el trabajo realizado en el que se destacaba:

“Cuando, junto con otros vecinos de esta ciudad, fui designado por las autoridades comunales para realizar una investigación tendiente a estableces en forma precisa y bien determinada la fecha de aquella fundación, ya el Dr. Agustín J. Carús había realizado por su parte una investigación análoga, con resultados muy halagüeños, tomando como base las constancias del Archivo General de la Nación.

Ampliando esas gestiones y siguiendo un plan que me tracé previamente, yo me propuse agotar todas las fuentes de información que pudieran suministrar elementos de juicio para resolver satisfactoriamente el problema, determinar con la seriedad y fundamento que se requería, la fecha aludida. (…).

Yo creo haber agotado la investigación dentro de las posibilidades que ofrecen los archivos públicos y privados, y que por el momento no es posible apartarse de los elementos que se conocen.

Y bien, de acuerdo con esos elementos, bien estudiados y relacionados entre sí, resulta indudable que la fundación del pueblo de San Serapio Mártir del Arroyo Azul, núcleo inicial y originario de nuestra ciudad de hoy, tuvo lugar en el mes de Diciembre de 1832, pero no existe ningún documento, ninguna constancia escrita conocida, que determine el día preciso de esa fundación. (…).

Desde luego no puede estimarse como tal fecha la de la creación de la línea de frontera del Arroyo Azul establecida por el conocido decreto del mes de Septiembre de 1829 del Gobernador Viamonte (….). Tampoco puede como fecha de fundación, ser ningún día del año 1833, porque (…) existe una carta del Coronel Prudencio Rosas que lleva la fecha del 14 de Enero de 1833, en la que dice haber llegado a la fortaleza del Arroyo Azul, seis días antes, es decir el 8 de Enero, y en la que también habla de que el pueblo ‘se halla muy adelantado’.

Esta carta de Prudencio Rosas nos indica que la fundación de Azul fue anterior a la fecha que él menciona y que tiene que ser posterior a la del 5 de Diciembre de 1832, porque en esa última fecha, Burgos le escribe una carta a Juan Manuel de Rosas desde “Milagros”, en la que le informa que el día anterior, es decir el 4 de Diciembre de 1832, salieron del referido punto ‘Milagros’, nombre de la estancia de Burgos, ‘Las tropas que se componen de treinta y dos carretas, dos galeras y un carretón en el que se conducen las familias, el cura, el médico y maderas para el pueblo del Arroyo Azul’ (…).

Aún suponiendo que esa expedición hubiere recorrido un trayecto de cincuenta leguas de distancia, siguiendo caminos de aguadas, lo que equivaldría a una distancia superior de la que existe entre Los Milagors y el lugar en que se encuentra Azul, es indudable que no se habría invertido en la marcha, que realizó sin ningún contratiempo, en época de seca, más de diez o quince días.

Por lo tanto la expedición fundadora de Azul, llegó al sitio de su destino antes del 20 de Diciembre de 1832, pudiendo haber llegado desde el día 14 hasta la fecha máxima indicada.

Con esta conclusión final de que la expedición fundadora de Azul ha debido llegar entre los días 14 y 20 de Diciembre de 1832 y no existiendo ninguna constancia escrita sobre la fecha cierta de esa llegada, considero, que tal fecha debe fijarse presuntivamente, el término medio de ese lapso de tiempo, o sea el día DIEZ Y SEIS DE DICIEMBRE DE MIL OCHOCIENTOS TREINTA Y DOS (…).

Junto con esta nota remito al Sr. Intendente el Expediente caratulado ‘Municipalidad del Azul, Concejo Deliberante, Comisión Especial encargada de establecer la fecha de la fundación de Azul’ que consta de 213 fojas, de las cuales 200 son copias de los documentos tomados en los archivos públicos y libros. (…).”

Esta nota, con toda la documentación mencionada, fue pasada por el Intendente Municipal al Concejo Deliberante, cuerpo el que el 31 de agosto de 1932, mediante una Ordenanza con fuerza de ley, fijó definitivamente al 16 de Diciembre como nuestra fecha fundacional.

La historia oficial 

El avance de la frontera implicó siempre la apropiación de las tierras conquistadas por la clase terrateniente y el control militar, no sólo para ocuparlas sino para conservarlas. Siendo gobernador, Juan Manuel de Rosas, estableció la necesidad de constituir una población regular en el Arroyo Azul para la puesta en producción agropecuaria y la defensa del nuevo territorio oficial frente a las comunidades nativas, con las cuales inició una política conciliatoria de “negocios pacíficos”.

Al disponerse el otorgamiento de “suertes de estancias” en la zona del Arroyo Azul, Rosas dispuso cuatro leguas de tierra para la construcción del ejido del pueblo.

En diciembre de 1832, el coronel de milicias Pedro Burgos, amigo y compadre de Rosas, salió de su estancia en la zona del Salado, desde donde escribió una primera carta a Rosas detallando los preparativos y haciendo consultas, e inició el viaje hacia el Arroyo Azul con una importante caravana.

Cuando Rosas habla de la fundación del Azul, no toma para sí todo el mérito de la misma, sino que, reconociendo el esfuerzo y los acertados arbitrios de su colaborador, le aplaude que se haya situado sobre el arroyo Azul, acepta las indicaciones y pedidos que Burgos formula y le recomienda que “anime a todos los pobres que considere ser conveniente que vayan a acompañarle (en la fundación de Azul) bajo la seguridad de que la obra ha de ser buena y segura”.

El agrimensor Francisco Mesura fue el encargado de proyectar la formación del pueblo. Dibujó los planos y redactó una memoria explicativa de éstos, que son la descripción del comienzo del poblado. El Fuerte (con cuatro cañones y un mangrullo) estaba básicamente situado en el lugar que hoy ocupa la Municipalidad; enfrente estaba la plaza principal -que era un alfalfar- (hoy Plaza San Martín), la capilla (hoy Catedral) y al lado de ella el antiguo Juzgado de Paz. Alrededor comenzó a crecer un nutrido poblado de ranchos de adobe con techos de paja y pisos de tierra, protegido por profundos fosos (hoy avenidas Mitre, 25 de Mayo y Perón).

En los “primeros pasos” del Fuerte San Serapio Mártir del Arroyo Azul se registraron diversos acontecimientos que le pusieron sabrosos condimentos a la historia lugareña: el primer Sacerdote fue asesinado; casi desapareció Azul tras un voraz incendio; Juan Manuel de Rosas dejó como ofrenda su espada en la capilla-rancho y hasta hubo que echar a los primeros médicos por inhumanos. La tarea de Burgos no fue sencilla y tuvo que manejar como pudo ese Azul que era un “pueblo chico, infierno grande”… Más de ciento ochenta años después, con sus luces y sombras, Azul sigue siendo sin dudas ese “pueblo-infierno” al que no podemos dejar de amar y celebrar diariamente.