Una historia de vida que tuvo como protagonistas a Fabio y Pablo

Donante y Receptor de Médula se encuentran en Chillar

UNA HISTORIA DE VIDA

“El orgullo fue de cada uno de nosotros”

CHILLAR (C) Esta es la historia de Fabio y Pablo, una historia de dolor, sinsabores, miedos, orgullo, fuerza, desasosiego, coraje y un sinfín de sentimientos que encontraron su cauce el domingo 11 aquí en Chillar, en nuestro pueblo.Los abrazos  postergados durante un año y la palabra “Gracias” infinitamente repetida trocaron el dolor por alegría y las lágrimas fueron sanadoras. El papá de Pablo fue el primero en “saltar” del auto y fundirse en ese abrazo esperado. Traía en sus manos el duende de las buenas ondas como regalo para Fabio, para ese “gaucho” que con su solidaridad y espíritu de servicio había hecho posible que su hijo con 33 años pudiera seguir viviendo.

“Esto comenzó el 29 de marzo de 2015, un día de trabajo, normal, cuando me siento descompuesto, mareado, pensé que era cansancio, pero cada vez era peor, así que pedí que me llevaran a una clínica y ahí me sacaron sangre y me dejaron internado porque tenía los valores muy bajos”, esta es una enfermedad silenciosa, que sólo te das cuenta cuando tenés muy bajos los valores en sangre.

“Mas o menos en mayo supe, luego de una biopsia de médula, que me tenían que trasplantar. Luego del transplante empecé a levantar los valores a los 15 días, ya no me trasfundían y había que esperar la reacción del cuerpo que puede ser para bien o para mal. Los médicos siempre insistían en que había que esperar” dice Pablo Lorenzini que aun sigue con los controles.

Dice su madre “…Hasta el día en que se concretó pasaron 6 meses  de un derrotero terrible buscando donantes en donde fuera con el corazón en la boca Avisaron que había un donante, que era argentino y que cumplía con todo en un cien por ciento eran iguales y el médico dijo hay un gaucho idéntico a tu hijo, es el mejor y es el que voy a solicitar. Los equipos del Incucai y del Hospital Británico son increíbles. De ahora en mas Fabio es nuestro ángel de la Guardia”

– ¿Qué pasa cuando llega la bolsita con eso que es la vida de tu hijo?

Dice el padre “Uf, que pregunta! Mirá el doctor que lo transplanta a él se llama Ullorqui y es una de las personas  que más sabe no sólo en la Argentina, iba y venía como si fuera su primer transplante, vienen las enfermeras y me dicen ahí va la médula para tu hijo y pensé ya está, había que llegar.

Ante la pregunta si se siente la necesidad de conocer al donante, dice Si, la verdades que si, mas que nada cuando estas en el hospital, sentía ganas de darle un abrazo. Cuando lo logramos hace un rato la sensación fue muy linda. Además sabíamos de la buena predisposición de Fabio ya que hubo que postergar dos veces el transplante y no tuvo problemas. Hay que destacar lo que es dar vida en vida, que otra persona pueda vivir con lo que vos aportas.

Cinco dadores eran de Alemania y uno, de Argentina, Fabio le tocó a él. La posibilidad era una en 6 millones, casi imposible y además cuando lo encontrás se puede negar por eso rescato la actitud de Fabio”

Para el abrazo tuvieron que esperar un año, ya que esa es la modalidad, no deben conocerse hasta que pase ese lapso de tiempo.

Destacaron además que un grupo de gente trabaja ad honorem en el Incucai y ponen lo mejor de si.

El protagonista Fabio Tortorella

Encontramos a Fabio cerca del mediodía, aparentemente tranquilo, cuidando un asado con el que esperaba a la familia Lorenzini que venía desde Bs. As., para conocerlo, para fundirse en el esperado abrazo. Eso sucedió cerca de las 12,30 de un lindo domingo donde en todos se hizo carne el gesto, la actitud de un grande, y ya todo tendrá otro color en su vida y también en la de Pablo. Son hermanos de sangre. Fue una suerte que nos tocara a nosotros, a los chillarenses y nos hiciera sentir el orgullo de tener una persona como Fabio entre nosotros.

El hombre no estaba tranquilo, solo parecía, porque luego a cada momento repetía “ estoy nervioso”. Para Fabio todo empezó con la campaña de donación de sangre para ver la compatibilidad para una pequeña, Eva. “Soy muy malo para las fechas pero debe hacer 1 año y medio o mas. Hasta que un día hace mas de 1 año me llamaron del Incucai para decirme que era posible la compatibilidad con un paciente. Me sacaron sangre varias veces en Chillar, en Buenos Aires  me hicieron todos los estudios previos hasta que me dieron la fecha para la donación. Fue postergada por u na hemorragia de Pablo hasta que fue posible. Es muy sencillo no hay que tener miedo. Me sacaron sangre por un brazo y por el otro me transfundían. Lo único más difícil fueron unas vacunas que me tuvieron que dar antes. Lo lindo, lo emotivo para mi fue cuando sacaron el sachet, y lo pusieron en una heladerita, yo estaba en el hospital alemán y él en el Británico esperando, el médico me dijo: Fabio esto es vida. Después de esto siempre pregunte como evolucionaba y al año nos dan una planilla para ver si nos queríamos conocer. Lo hice yo pero el me dijo que lo iba a hacer inmediatamente. Ahora queda una relación de por vida. No se si caí, creo que algo va a pasar cuando lo vea. Vi como la luchan los enfermos pero vi también el trabajo de los profesionales y su aspecto humano. Hay que donar.

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