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20 ideas para salvar la democracia ante la amenaza de las tecnologías digitales

Hoy Portal Chillar les propone estas dos notas muy interesantes publicadas en INFOBAE.

20 ideas para salvar la democracia ante la amenaza de las tecnologías digitales

Las tecnologías digitales y la democracia occidental muchas veces chocan: violan la privacidad, manipulan la decisión de voto, crean ciudadanos pasivos. En su libro «The People Vs. Tech», el experto Jamie Bartlett muestra los aspectos más oscuros del problema, y también algunas soluciones posibles

Los usuarios tienen mucho por hacer para proteger las libertades públicas. (Shutterstock)
Los usuarios tienen mucho por hacer para proteger las libertades públicas. (Shutterstock)

«La democracia no se va a salvar a sí misma», advirtió Jamie Bartlett —un experto británico en la relación entre nuevas tecnologías y democracia— en su nuevo libro, The People Vs Tech: How the Internet Is Killing Democracy (and How We Save It). Su texto analiza cómo las plataformas de redes sociales, los datos masivos, la tecnología móvil y la inteligencia artificial ponen en jaque los pilares hacen que la democracia funcione, como los ciudadanos activos, la competencia económica y las elecciones libres.

Le toca, entonces, a los ciudadanos y los líderes políticos. El pueblo versus la tecnología: Cómo internet está matando la democracia (y cómo la salvamos) propone formas de acción que permitirían impedir que el sistema se vaciase en alguna forma de distopía autoritaria. Se trata de 20 consejos que, además, devuelven al usuario algo de la libertad de acción de la era pre digital.

1. Sea dueño de su opinión
Aunque la aceleración de la cultura robe el tiempo, por lo cual Google Maps y los sitios de comparación de bienes de consumo toman las decisiones por las personas, «tenga siempre cuidado de tercerizar la responsabilidad de pensar por sí mismo», advirtió. «Lo que puede parecer de ayuda en el corto plazo puede debilitarlo en el largo plazo. Esto es especialmente peligroso cuando se trata de tomar decisiones políticas y morales«.

Las tecnologías simplifican la toma de decisiones, pero menguan la capacidad humana de hacerlo.

Las tecnologías simplifican la toma de decisiones, pero menguan la capacidad humana de hacerlo.

2. Combata la distracción
Ser uno mismo no es una obviedad en la era digital. Es más fácil, en cambio, «convertirse en un esclavo de la adicción a internet y la naturaleza frenética, implacable, de la vida online a costa de sus poderes de concentración y atención«. Bartlett recomendó tener tiempos de dispositivos apagados, evitar el «ciclo de ver qué hay» y nunca, jamás, recargar el feed en las redes. «Como todas las prácticas adictivas, necesita moderarse con disciplina verdadera. Piénselo como parte de su deber de ciudadano alerta».

3. Una nueva ética digital
Para reemplazar la economía de la atención con «una economía de valor humano», el experto aconsejó que los usuarios participen en la construcción de una nueva ética digitalque haga que los gigantes tecnológicos «diseñen servicios que ayuden al bienestar de las personas, no que maximicen los clicks solamente».

4. Rompa su cámara de resonancia 
«Es muy fácil echar la culpa a otros, pero todos tenemos la responsabilidad de sostener el decoro en internet«, señaló. Aconsejó para hacerlo aplicar el principio de la caridad: en este caso, tratar de escuchar a los que piensan diferente, no condenarlos bajo la sospecha de sus malvadas intenciones. «Haga un esfuerzo consciente por romper su cámara de resonancia al buscar fuentes de información alternativas«, sugirió; «póngase en la posición de alguien diferente de usted». Hay que recordar la que llamó la «regla de oro de internet: nadie es tan irritante en la vida real como parece en línea».

Salir de la burbuja informativa implica escuchar al otro en lugar de descalificarlo. (iStock)
Salir de la burbuja informativa implica escuchar al otro en lugar de descalificarlo. (iStock)

5. La enseñanza del pensamiento crítico
Además del usuario individual, el sistema educativo tiene un papel en «el mundo confuso de la información». La escuela debe brindar las herramientas de pensamiento crítico necesarias «para navegar en internet con escepticismo». No es una idea nueva, pero las tecnologías digitales le dan condiciones específicas: «una combinación de técnicas clásicas (como la verificación de las fuentes), el conocimiento sobre cómo funciona el modo digital (como los algoritmos o el empalme de videos) y una comprensión profunda de nuestras propias parcialidades e irracionalidades psicológicas«.

6. Hay que controlar a los algoritmos
«Los algoritmos de diseño secreto ya crean parcialidades impulsadas por datos e injusticias invisibles, y necesitamos con urgencia un mecanismo democrático para hacerlos asumir sus responsabilidades«, sintetizó Bartlett. Los legisladores, locales e internacionales, deben crear organismos de control que puedan enviar el equivalente a un inspector impositivo, por ejemplo, «tanto en verificaciones al azar como a partir de una queja específica». Aunque ya no sea fácil revisarlos como el motor debajo de la capota de un automóvil, «el examen cuidadoso y la supervisión son posibles», en especial, enfatizó, en tiempos de elecciones. «Los gobiernos deben exigir explicaciones y justificaciones sobre los cambios en los feeds de noticias y los resultados de búsqueda que podrían impactar en la información que recibe el público«.

7. Rompa el modelo publicitario
Tras citar el dicho «Si usted no paga, el producto es usted», el autor recordó que la economía de internet basada en convertir a las personas en puntos de datos cuenta con la complicidad de las personas. «Busque mayor transparencia y utilice servicios que no junten y vendan datos personales (considere más sistemas pagos), fortalezca sus configuraciones de privacidad e instale ad-blockers«.

Una forma de defender la democracia es proteger la privacidad individual en la red.
Una forma de defender la democracia es proteger la privacidad individual en la red.

8. Hay que actualizar las leyes de campañas electorales
Las regulaciones del mundo analógico tienen que actualizarse para que funcionen en la realidad digital. Las autoridades electorales «deben insistir en que todo gasto en redes sociales se registre y se comparta de manera transparente» e investigar «cualquier malversación de los datos personales y cualquier irregularidad en el gasto«. El autor de The People vs. Tech propuso que se exija a los partidos políticos que publiquen «las bases de datos de cada punto de datos, aviso y técnica de focalización que se utilice durante una elección». Toda esa información debería estar al alcance de la prensa y los académicos.

9. Feriado para votar
Para combatir el tribalismo, los ciudadanos tienen que contar con oportunidades para discutir con otros fuera de sus burbujas. «Los días de elecciones deberían ser feriados y brindar la oportunidad de que los ciudadanos reflexionen sobre la deslumbrante combinación de promesas, compromisos, verdades a medias y mentiras a los que han sido sometidos durante las campañas», sugirió. Ese día, o el anterior en caso de veda electoral, debería «incluir actos electorales, debates y reuniones de grupos«.

10. Vigilancia de bots
«Prohibirlos será imposible, así que alguien tiene que hacer el seguimiento de bots, trolls y otros influencers que ahora trabajan para torcer la opinión pública en una dirección u otra durante las elecciones», pensó. Ya existen equipos que lo hacen (el de Propaganda Computacional de la Universidad de Oxford, por ejemplo) y sería deseable que las redes sociales cooperasen con ellos y otras organizaciones de control.

Trolls, bots y demás influencers pueden ser monitoreados para combatir su manipulación. (Flickr)
Trolls, bots y demás influencers pueden ser monitoreados para combatir su manipulación. (Flickr)

11. Distribución de la riqueza
La creación de la clase media durante el siglo XX no fue un accidente, y actualmente hace falta «el mismo nivel de imaginación e intervención para administrar la transición de nuestras economías«, escribió. Sus aportes: una fuerte inversión en recapacitación, en particular para industrias emergentes como adaptación al cambio climático, y un Uber del transporte público.

12. Impuestos a los robots
A medida que los impuestos corporativos disminuyen, es necesario revisar otras formas. Por ejemplo, «imponer un impuesto a los robots que desplacen a los trabajadores humanos». Sería una forma de impuesto sobre el capital, pero se cobraría «en la jurisdicción donde trabaje el robot, lo cual es más simple que tratar de exprimir impuestos corporativos a una empresa con sede en el extranjero».

13. Nuevas redes de seguridad
El autor no está seguro sobre si el ingreso universal básico  sería una forma eficaz, económica y socialmente, de redistribución. Sí sabe, en cambio, que «la clave del empleo futuro probablemente será el aprendizaje continuo y el desarrollo constante de habilidades», por lo cual propuso «un ingreso universal de capacitación, por el cual los ciudadanos tendrían el derecho a que el estado les pague para recapacitarse en ciertas industrias».

Los trabajadores de la nueva economía ocasional deben tener derechos mínimos. (Archivo)
Los trabajadores de la nueva economía ocasional deben tener derechos mínimos. (Archivo)

14. Derechos de los trabajadores
El pago de salarios mínimos y días por enfermedad no existe en la economía del trabajo ocasional o para empresas de servicios mediante aplicaciones como Lyft o Airbnb. «Una manera de hacerlo es que los gobiernos faciliten la sindicalización de los miembros de la economía tecnológica precaria —conductores, ciclistas, reparadores—, por ejemplo exigiéndoles a las empresas que financien una plataforma para que los trabajadores lo hagan».

15. Busque el comercio justo
No sólo los usuarios han construido los grandes monopolios tecnológicos: también los hacen más fuertes cada día al usar sus servicios. «Debemos tener conciencia de que los servicios baratos o gratis tienen costos invisibles: pueden ser los derechos propios, o los de los trabajadores empleados por esas empresas. Debemos romper los monopolios por medio de nuestras elecciones online: podemos dejar de alimentar a los monstruos de datos. Hay muchas compañías éticas más pequeñas que brindan redes sociales, motores de búsquedas, taxis o rentas«, escribió.

16. Política anti-trust
Se debe reconsiderar en qué consiste el monopolio hoy, «sobre la base de una combinación de datos, cuota de mercado o propiedades en distintos mercados: el precio o el bienestar del consumidor ya no son suficientes», advirtió. A partir de esas nuevas definiciones, los gobiernos deberían romper esos monopolios cuando correspondiera. Además, se deberían endurecer las normas sobre privacidad, como el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) de la Unión Europea.

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Infobae, Tecno, 20/10/2018

Las tecnologías digitales están a punto de derrotar a la democracia y el orden social

Las plataformas de redes sociales, los datos masivos, la tecnología móvil y la inteligencia artificial, que dominan cada vez más la vida económica, política y social, amenazan el sistema de gobierno occidental. El experto Jamie Bartlett detalla cómo avanza ese peligro en «The People vs. Tech», su nuevo libro

Alexander Nix, en el centro del escándalo de Cambridge Analytica, muestra el uso de las redes sociales como Facebook para crear perfiles de votantes y manipular los mensajes.
Alexander Nix, en el centro del escándalo de Cambridge Analytica, muestra el uso de las redes sociales como Facebook para crear perfiles de votantes y manipular los mensajes.

Jamie Bartlett lleva diez años trabajando en la relación entre nuevas tecnologías y democracia. Cuando comenzó escribía «panfletos sobre cómo la tecnología digital instilaría nueva vida en nuestro sistema político fatigado más allá de la esperanza». Pero con el tiempo su optimismo se convirtió en realismo, y luego en nerviosismo. «Ahora está llegando a un pánico moderado», escribió en su nuevo libro, The People Vs Tech: How the Internet Is Killing Democracy (and How We Save It).

El pueblo versus la tecnología: Cómo internet está matando la democracia (y cómo la salvamos) abre con una advertencia: «En los próximos años o bien la tecnología destruirá la democracia y el orden social tal como los conocemos, o la política impondrá su autoridad sobre el mundo digital. Se vuelve cada vez más claro que la tecnología está ganando esta batalla».

Bartlett, director del Centro para el Análisis de las Redes Sociales del think tank británico Demos en conjunto con la Universidad de Sussex, se refiere específicamente a las «tecnologías digitales asociadas con Silicon Valley: plataformas de redes sociales, datos masivos, tecnología móvil e inteligencia artificial, que dominan cada vez más a vida económica, política y social». Como experto en el área las valora: cree que tienden a expandir las capacidades humanas y hasta a crear más felicidad. «Pero eso no significa que sean buenas para la democracia».

Las redes sociales, los datos masivos, la tecnología móvil y la inteligencia artificial afectan a la democracia, que es analógica.
Las redes sociales, los datos masivos, la tecnología móvil y la inteligencia artificial afectan a la democracia, que es analógica.

En realidad, reconoce, son universos opuestos. A cambio de los beneficios de una revolución –que, además, está apenas en sus comienzos–, las democracias occidentales han permitido que se socavaran componentes centrales del sistema: control, soberanía parlamentaria, igualdad económica, sociedad civil, ciudadanía informada.

«En un nivel profundo, estos dos grandes sistemas —tecnología y democracia— están trabados en una lucha encarnizada. Son los productos de épocas completamente diferentes y funcionan según distintas reglas y principios. El engranaje de la democracia se construyó en la era de los estados nacionales, las jerarquías, la sumisión y las economías industrializadas. Las características fundamentales de la tecnología digital van en contra de este modelo: es no-geográfica, descentralizada, impulsada por datos, sujeta a los efectos de red y el crecimiento exponencial«.

En pocas palabras: «la democracia no fue creada para esto». Apenas debajo de la devoción de Silicon Valley por la conectividad, las redes y las comunidades globales asoma el autoritarismo.

Jamie Bartlett, autor de un análisis integral sobre cómo la tecnología digital amenaza la democracia occidental y el orden social que la acompaña. (Penguin Australia)
Jamie Bartlett, autor de un análisis integral sobre cómo la tecnología digital amenaza la democracia occidental y el orden social que la acompaña. (Penguin Australia)

Pero no al estilo de la década de 1930: «Creo que la democracia va a fracasar de maneras nuevas e inesperadas. La distopía amenazante a temer es una democracia vacía dirigida por máquinas inteligentes y una nueva élite de tecnócratas‘progresistas’ pero autoritarios. Y lo peor es que mucha gente la va a preferir, dado que probablemente les ofrezca más prosperidad y seguridad que lo que tenemos hoy».

Aunque concede a los empresarios de Silicon Valley una fe honesta en el poder emancipador de la tecnología digital, Bartlett la ve peligrosa. «La democracia es analógica, no digital», escribió.

Seis pilares hacen que la democracia funcione, sintetizó: ciudadanos activos, una cultura común, elecciones libres, igualdad entre las partes interesadas, competencia económica con libertad civil y confianza en la autoridad. Los seis son vulnerables a las tecnologías y alrededor de esos problemas organizó el libro.

Los ciudadanos dejan de ser activos por la adicción a los dispositivos y las plataformas. «Vivimos en un panóptico publicitario gigante», definió. «El sistema de recolección de datos y predicción es apenas la manifestación más reciente en una larga historia de esfuerzos para controlarnos«. Aunque Facebook haya elegido como domicilio 1 Hacker Way, que asocia la marca con la rebeldía, su linaje es otro, menos romántico: la publicidad, el uso de la psicología para influir en la decisión de compra de las personas. «Google, Snapchat, Twitter, Instagram, Facebook y demás hace rato que han dejado de ser empresas tecnológicas: son también firmas publicitarias. Aproximadamente el 90% de los ingresos de Facebook y Google provienen de vender avisos«.

Bartlett midió su propia conducta y descubrió que, excepto cuando duerme, mira el teléfono una vez cada 12 minutos. Citó a Adam Alter, quien advirtió que la adicción al alcohol y el tabaco están dejando espacio a la dependencia digital: no es que la gente —en especial, los jóvenes— rechacen esas y otras sustancias para vivir más sanamente, sino que sus cerebros reciben las descargas de dopamina de otras fuentes, como el «me gusta» o el click.

«En 2004 Facebook era divertido», escribió Alter. «En 2016 es adictivo». En el camino, surgió la «economía de la atención».

Las redes sociales crean ciudadanos pasivos, adictos a la pantalla en busca del “me gusta” o el click.
Las redes sociales crean ciudadanos pasivos, adictos a la pantalla en busca del “me gusta” o el click.

Sean Parker, co-fundador y ex presidente de Facebook, reconoció que él y Mark Zuckerberg explotaron «una vulnerabilidad en la psicología humana» al diseñar las plataformas para «consumir la mayor cantidad de tiempo y atención consciente» del usuario. «Es un circuito cerrado de retroalimentación de validación social».

Los datos están en el centro del asunto: permiten a las empresas conocer al usuario más de lo que él se conoce a sí mismo, y dirigirle avisos a medida. Actualmente los datos existentes superan la capacidad humana de procesamiento, pero en 2020 habrá cuatro veces más dispositivos que los recojan: 50.000 millones de aspiradoras de información en teléfonos, automóviles, electrodomésticos, ropa, libros, juguetes… De allí el valor de los algoritmos que sí pueden procesar esos volúmenes enormes de datos, y más: «Lo aterrador de los algoritmos de datos masivos es cómo pueden averiguar cosas sobre nosotros», según el autor.

Dio el ejemplo de los estudios de Michal Kosinksi, de la Universidad de Stanford, sobre perfiles de usuarios armados a partir de sus «me gusta» en Facebook. Los algoritmos «pueden tomar sus preferencias musicales o literarias y extraer de esta información aparentemente inocente predicciones muy exactas sobre tu religiosidad, potencial de liderazgo, opiniones políticas, personalidad», lo citó.

La campaña presidencial de EEUU en 2016 fue un fuerte ejemplo de la “datificación” de las elecciones, como llamó Jamie Bartlett al fenómeno. (AP)
La campaña presidencial de EEUU en 2016 fue un fuerte ejemplo de la “datificación” de las elecciones, como llamó Jamie Bartlett al fenómeno. (AP)

¿El objetivo? Publicidad. De comida para perros. De seguros de salud. De candidatos políticos.

Y más: el panóptico moderno, «esta clase de visibilidad y monitoreo permanente, es una manera de imponer conformidad y docilidad. Estar siempre bajo vigilancia y saber que las cosas que uno dice se juntan y se comparten crea una autocensura moderada pero constante«. Eso daña la capacidad de desarrollar un juicio propio como ciudadano. Porque para pensar por uno mismo, es necesario cometer errores y aprender. «Pero las redes sociales crean una forma extraña de actuación política, en la que todos representamos ciertos papeles y existen respuestas aceptables«. ¿Hizo alguien un comentario idiota en Twitter a los 14 años? Existirá para siempre y se podrá volver a publicar tal como está, fuera de contexto, cuando esa persona tenga 64 años. «Más y más gente concluirá que es más seguro simplemente no decir nada».

Un problema adicional es la manipulación. Si el objetivo es que una persona pase más tiempo en una plataforma para mostrarle más publicidad, «¿qué pasa si a los antisemitas se les dirige cada vez más contenido violento personalizado simplemente porque un modelo sugiere que pasarán más tiempo mirándolo? O quizás se puede vender un 20% más de antidepresivos si se contacta a la gente en cierto momento de la semana y se le dirigen mensajes que bajan la autoestima».

Cambridge Analytica también usó datos de Facebook para influir a los votantes a favor del Brexit.

Cambridge Analytica también usó datos de Facebook para influir a los votantes a favor del Brexit.

Delegar las decisiones en la inteligencia artificial (porque no sólo una máquina hará mejores diagnósticos que un médico, sino que se podrán tercerizar en algoritmos el voto y la educación de los hijos) no sólo eliminaría la dimensión moral del ser humano, también erosionaría su capacidad de pensar libremente. «Dado lo malos que a veces somos al tomar decisiones difíciles, el resultado podría ser una sociedad más sabia y más humana. Pero difícilmente se podría llamar democracia a un lugar así«.

Una cultura común, curiosamente, es algo que se pierde con la plena conectividad y el exceso informativo, que en realidad alientan las pequeñas tribus, donde las reacciones emocionales y la lealtad superan a la razón y la comprensión. «Los líderes políticos evolucionan con el nuevo medio de información: de ahí el ascenso de populistas que prometen respuestas emotivas, inmediatas y totales«, interpretó Bartlett. «Pero las tribus beligerantes de ciudadanos sin eje, confundidos, son las precursoras del totalitarismo».

Expresiones como burbuja de filtros, noticias falsas y posverdad se han popularizado a medida que las noticias circularon por las plataformas y la desinformación hizo que las personas recortaran sus fuentes a la medida de sus creencias. «Con la conexión infinita, encontramos gente similar y con ideas similares, y nos apiñamos». La fragmentación no tiene límite: «En internet cualquier puede encontrar cualquier clase de comunidadque desee (o inventar la propia)», señaló el autor. «Cualquiera que esté molesto puede ahora, automáticamente, a veces algorítmicamente, encontrar a otra gente que está molesta de manera similar».

El nuevo crédito hipotecario Procrear ofrecerá más monto, plazos y alternativas

El nuevo crédito hipotecario Procrear ofrecerá más monto, plazos y alternativas

Habrá una nueva línea de créditos que se suma a Casa Propia y a Desarrollo Urbanísticos. Opción para acceder a lotes con servicios que están en ejecución

Serán beneficiarios del plan aquellos solicitantes con mayores necesidades.

El nuevo Programa de Crédito Argentino del Bicentenario para la Vivienda Única Familiar (Procrear) contará este año con un presupuesto de $50.000 millones y, además de la línea dedicada a la construcción, se abrirá nuevamente un canal para aquellas personas que deseen adquirir unidades ya terminadas de hasta tres ambientes.

De esta forma, habrá una nueva línea de créditos que se suma a Casa Propia y a Desarrollo Urbanísticos. También incluye, una opción para acceder a lotes con servicios, que están en ejecución y forman parte del régimen de asociación público privada en tierras de la Agencia de Administración de Bienes del Estado. Se proyecta que allí se construirán 4.000 viviendas.

Ejes del relanzamiento del programa que ahora será administrado por el Ministerio del Interior en lugar de la Anses y que coordinará toda la política nacional de construcción de viviendas:

1.  Las nuevas líneas serán tanto para la compra, como para la construcción de la primera vivienda.

2.  Permitirá comprar casas nuevas o usadas, de hasta tres ambientes por un valor de hasta 2.000.000 de pesos.

3. Los créditos se actualizarán por el índice de la Unidad de Vivienda Actualizada (UVA).

4. La tasa de interés será del 3,5 % más CER en el caso del Banco Nación y para el resto de los bancos estará entre 5% y 6,5% anual.

5. Se estima que el valor de la cuota mensual oscilará entre $6.500 y $7.000 por cada millón de pesos prestado, según cada banco.

6. El plazo para devolver el crédito será entre 20 y 30 años.

7. La financiación cubrirá hasta el 75% del presupuesto de la obra restante.

8. La relación cuota-ingreso no podrá superar el 25% del ingreso neto familiar.

9. No habrá más sorteos, sino un ranking de aspirantes que puedan acreditar ingresos equivalentes a entre dos y cuatro sueldos mínimos (de $16.000 y 32.000 pesos).

10. Los préstamos se canalizarán mediante el Banco Hipotecario, para una casa de hasta tres ambientes, pero los bancos privados también lserán habilitados a ofrecerlos.

La casa propia más cerca para muchos argentinos(IStock)

La casa propia más cerca para muchos argentinos(IStock)

Entre los requisitos figuran que los solicitantes deberán tener entre 18 y 55 años. Esto se aplicará tanto al titular como para el cónyuge o conviviente.

Además, se exigirá acreditar una antigüedad laboral mínima: de 1 año si está en dependencia y 2 años para un trabajador independiente.

El Gobierno conformó un «consejo de notables» que asistirá al ministro de Energía

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Consejo de Notables acompañarán a Aranguren

ECONOMÍA

EQUIPOLos especialistas elegidos, junto al ministro Juan José Aranguren (NA)

El Gobierno conformó un «consejo de notables» que asistirá al ministro de Energía

Se oficializó una decisión que Infobae adelantó hace dos semanas: lo integran siete ex secretarios de Energía. Quiénes son y cuáles serán sus funciones.

Infobae, 29 de agosto de 2016

El gobierno nacional decidió crear el Consejo Consultivo de Políticas Energéticas que funcionará en el ámbito del ministerio de Energía, cuyo objetivo será colaborar con el ministro del área en aspectos vinculados con el desarrollo de políticas energéticas de mediano y largo plazo.

«En el contexto que presenta la realidad del sector energético» en la Argentina, «resulta necesario debatir y evaluar diversos aspectos relativos a la política del sector, a fin de generar consenso sobre medidas y proyectos con el objeto de facilitar su implementación y ejecución», justificó la administración nacional en un decreto publicado hoy en el Boletín Oficial.

Este nuevo ente estará integrado por los miembros del denominado Grupo de ex secretarios de Energía: Emilio Apud; Julio Cesar Aráoz; Alberto Enrique Devoto; Alieto Guadagni; Jorge Lapeña; Daniel Gustavo Montamat; y Raúl Antonio Olocco.

Los siete miembros del Consejo ejercerán sus funciones ad honoremy tendrán las siguientes funciones: a) Brindar opinión según lo requiera el ministerio de Energía respecto del desarrollo e implementación de políticas energéticas concebidas para el mediano y largo plazo, sobre la base de criterios de eficiencia, diversificación, integración regional y desarrollo sustentable.

b) Proponer planes de acción y/o proyectos que contribuyan a alcanzar los objetivos de política energética definidos por el ministerio que preside Juan José Aranguren.

c) Propiciar canales de comunicación con distintos sectores de la sociedad para discutir las políticas y planes energéticos, a efectos de incorporar distintos puntos de vista y generar consenso a los fines de su implementación.

Marcos Peña y Juan José Aranguren en conferencia de prensa (Télam)
Marcos Peña y Juan José Aranguren en conferencia de prensa (Télam)

El mencionado grupo de notables fue seleccionado -se argumentó en la resolución- porque «ha desarrollado una intensa actividad, promoviendo la discusión sobre temas relacionados con la energía y fijando posición en aspectos que resultan críticos para el desarrollo del sector energético».

En ese marco, la idea de la administración nacional es que este nuevo cuerpo colabore para «iniciar un proceso de comunicación y consulta con diversos sectores de la sociedad, incluyendo a organizaciones políticas, instituciones académicas, organizaciones de consumidores, industriales, entre otras».

SEGUIMIENTO DE PRECIOS

A la par, el Gobierno creó -también en el marco del ministerio de Energía- la Comisión de Evaluación, Coordinación y Seguimiento de los procesos de redeterminación de precios.

Como su nombre lo indica, se encargará de «coordinar y unificar los criterios de trabajo» en el ámbito del ministerio de Energía, en los Procesos de Redeterminación de Precios.

También deberá «asistir al ministro de Energía en todas las materias vinculadas a Procesos de Redeterminación de Precios«, elevando informes técnicos periódicos, coordinando las acciones necesarias con los organismos involucrados.

Esta comisión estará conformada por dos miembros permanentes: será presidida por el Subsecretario de Infraestructura Energética, Alberto Raúl Brusco, y lo acompañará la Coordinadora Operativa dependiente de la subsecretaría de Coordinación Administrativa, Marta Elsa Zaghini.

A ellos se sumarán -según el caso en cuestión- un representante de la secretaría con incumbencia en la materia del contrato de obra pública o de consultoría de obra pública de que se trate y un representante de la Dirección General de Asuntos Jurídicos del ministerio de Energía.


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