Doble alarma por un incendio en Boca de las Sierras

VECINOS ALERTAN SOBRE UN ORIGEN INTENCIONAL

 Los bomberos voluntarios de Vela en pleno combate del fuego en una de las laderas del cerro La Armonía. 
FOTOS NICOLÁS MURCIA

Doble alarma por un incendio en Boca de las Sierras

En principio el fuego se inició poco antes de las 19 del sábado a un costado de la Ruta N° 80, frente al acceso al predio de Fabricaciones Militares. Los pobladores de la zona intentaron contener el siniestro hasta el arribo –una hora más tarde- de los bomberos de Azul. Sin embargo cuando cronistas de este diario llegaron a la zona del siniestro, pasadas las 14 de la víspera y con varios focos encendidos, los únicos abocados al combate de las llamas eran los bomberos voluntarios de Vela. La dotación de la citada localidad del Partido de Tandil tuvo que recorrer 55 kilómetros para responder a un pedido de “colaboración” de sus pares del Cuartel de la calle Colón. Vecinos próximos al lugar del incendio lamentaron que se hable tanto de “ciudad turística” y de Boca de las Sierras como “Reserva Natural”, con la aparente desprotección que tiene el lugar en materia de prevención y combate de incendios forestales.

Alrededor de 55 kilómetros tuvieron que recorrer los bomberos voluntarios que tienen su asiento en el vecino distrito de Tandil para poder intervenir en el foco ígneo que se desarrolló en las sierras azuleñas.
Los bomberos voluntarios de Vela en pleno combate del fuego en una de las laderas del cerro La Armonía. FOTOS NICOLÁS MURCIA

Escribe: Augusto Meyer

De la redacción de EL TIEMPO

augustodmeyer@yahoo.com.ar

Una doble alarma surgió este último fin de semana en los habitantes de la zona próxima a Boca de las Sierras, donde se desarrolló un incendio forestal de proporciones. Por un lado generó preocupación la extensión que con el correr de las horas iba teniendo el fuego, que comenzó minutos antes de las 19 a un costado de la Ruta N° 80, frente al ingreso al predio de Fabricaciones Militares donde está enclavado el dique. Según algunos lugareños consultados por este diario y mensajes por las redes sociales, incluso con la publicación de una fotografía de un hombre transitando en bicicleta, el foco podría haber sido originado de manera intencional.

Una segunda situación de alerta se desprendió a partir de la metodología que se implementó para combatir los focos ígneos que se extendieron a casi todo el cerro La Armonía, con la ayuda de la intensidad y variabilidad de los vientos.

Con el fuego encendido, los únicos que estaban en pleno combate del siniestro pasadas las 14 de ayer eran los integrantes de una dotación del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de María Ignacia Vela. Estos siete hombres, según confirmó el responsable del grupo en la charla que mantuvo con EL TIEMPO, recorrieron 55 kilómetros para llegar a trabajar en la extinción de un incendio en una zona que está fuera de su jurisdicción. Esto último no es un dato menor, ya que los bomberos de Vela no necesariamente conocen a fondo la zona. En contrapartida, al decir de los pobladores rurales del sector estos servidores públicos cuentan con conocimientos para el combate de incendios forestales y con elementos –como mochilas de agua- imprescindibles para llegar a los distintos focos en la ladera de un cerro, como sucedió en este caso.

Durante la hora en que este matutino estuvo por el lugar, ninguna autoridad se presentó para seguir la evolución del fuego a pesar que la situación del incendio había tomado estado público a través de las redes sociales.

Una sospecha y varios reclamos

“A mí me avisaron a las siete de la tarde (del sábado). El incendio empezó siete menos diez, frente a la entrada de la tranquera de Fanazul. Por lo que me contaron, aparentemente fue una persona en bicicleta. Empezó un fuego chico a la orilla de la ruta y el vecino del campo La Merced, vio que (el presunto pirómano) iba en una bicicleta después de iniciado el fuego; entonces, dio la vuelta, le sacó la foto y ahí el fuego fue cada vez más fuerte, a punto que no podía sofocarlo sin ayuda. Llamó a mi empleado y nosotros llamamos a bomberos (de Azul). Los bomberos tardaron más o menos una hora y empezamos a apagar nosotros las llamas. Estuvimos hasta las 4 de la mañana apagando la parte que está enfrente del parador. Nos fuimos a dormir y, cuando volvimos hoy (por ayer) a las 7 de la mañana, el fuego seguía extendiéndose y retomamos nuestra intervención hasta que, alrededor de las 11, la cosa se puso muy fea. El viento fue cambiando, se hace remolino y el fuego se va para cualquier lado”, expresó Cristina Boubee, dueña del establecimiento Las Oscuras, lindante con La Armonía, donde se centralizó el siniestro.

La productora rural advirtió que la grave situación conoce de un reciente antecedente. “Que en dos semanas tengamos dos incendios es realmente complicado. No hay prevención de ningún tipo y no se hacen contrafuegos en las rutas. Hablan de ‘turismo en Azul’ y no tienen prevención para un incendio. Las banquinas no están limpias. Este es un tema de años que hay que mejorarlo y no lo hacen; evidentemente, nadie quiere mejorar el turismo en Azul porque, si hay algo por lo cual empezar, es por la limpieza de las banquinas y por el arreglo de las rutas”, agregó.

La capacitación de bomberos

Un bombero que combate de incendios forestales debe tener un adiestramiento especial, más allá del necesario conocimiento que posea de la zona donde actúa. “Vela siempre ha sido como dotación de bomberos excelente. Son la dependencia que tiene más gente con cursos hechos. Son bomberos de verdad porque la gente que vino cuando llamamos por el incendio anterior carecía de elementos esenciales, como mochilas de agua. Hace falta organización en bomberos de Azul. No es culpa de ellos, pero alguien se tiene que ocupar de que las cosas que necesitan para trabajar lleguen a destino. Pasa lo mismo con la Policía; si saben que anda gente prendiendo fuego, tienen que seguirlo y arrestarlo”, aseguró Boubee.

La entrevistada hizo un relato de cómo se actuó junto con otros lugareños cuando se declaró el incendio precedente al de este último fin de semana, el viernes 6 de enero pasado.

“El hecho anterior fue a las 12 del mediodía. La señora estaba sola en el puesto de entrada a Fanazul y nos avisa que se había prendido fuego justo detrás de su casa. La primera parte del siniestro la sofocamos con agua que llevamos con bidones y llegaron los bomberos de Fanazul, por suerte, que nos ayudaron mucho. Terminamos de apagar a la una de la tarde pero cuando se dio vuelta el viento, se volvió a prender todo. Estuvimos trabajando hasta las siete de la tarde. Esa vez, bomberos de Azul vino dos veces”, explicó.

La falta de un control permanente en la zona serrana próxima a la carretera provincial hace que los “pocos dueños de los campos que viven acá, tengamos que estar atentos a lo que pasa en la zona”.

“Es una zona peligrosa hasta para los turistas, porque no avisan que hay víbora yarará y no les ponen carteles que señalicen los peligros. Acá falta una organización turística importante. Estas sierras las declararon hace mucho tiempo como reserva natural pero ¿qué es reserva natural para ellos? ¿Dar un nombre? ¿Poner un cartel? La reserva natural hay que cuidarla y si vos no la cuidás, la reserva natural no existe y esto es campo quemado. Hoy, para mí, no hay acá ningún tipo de reserva”, amplió Boubee.

Parches, no arreglos

No necesitamos que ningún turista ni poblador de la zona nos relate cómo se encuentra el asfalto de la Ruta N° 80, aunque el testimonio de quienes “sufren” el tránsito por esa carretera, es por demás elocuente.

“Si la ruta que te lleva hacia esta zona tan linda está toda rota y se ha gastado muchísima plata en arreglos; si hay presupuestos enormes para la Ruta 80 con partidas de dinero que nunca aparecieron y lo único que tenemos son pozos; y encima no hay balanzas para pesar a los camiones que llevan 40.000 kilos, todo tiene que tener un límite y el turismo no existe si no hay infraestructura”, consideró la productora rural.

“La semana pasada el fuego no llegó al parador (Boca de las Sierras, que administra la Municipalidad) porque estábamos acá con los bomberos de Fanazul. Cierto es que la gente no cuida; los incendios siempre son los fines de semana, justamente cuando la gente viene de paseo”, advirtió.

Mucho por mejorar

La evidente falta de un plan de contingencia por la eventualidad de incendios forestales en la zona de Boca de las Sierras salta de la vista. No se realizan reuniones con otros cuarteles de bomberos de la zona y la forma de acceder a un aprovisionamiento de agua acorde para las autobombas es llegando a la Fábrica de Explosivos, distante unos 8 kilómetros del parador.

“Cuando llamás al cuartel de bomberos de Azul te dicen ‘en este momento no puedo’, ‘dependo de otro’ o ‘somos pocos los que estamos en el turno’. No creo que sea falta de voluntad de la gente sino que faltan cosas en la organización y hay elementos que evidentemente no tienen. No echaría las culpas a los bomberos de Azul sino que acá hace falta una organización general. En Argentina hay regiones donde estos temas están bien organizados pero en Chile, país donde he estado mucho porque tengo un hijo viviendo allí, se produce un incendio y en segundos está la gente con mochilas de agua y botas. Acá no hay mochilas y no saben cómo encarar un fuego forestal; por mejor voluntad que tengan, no están capacitados para actuar”, indicó Boubee.

Consultada acerca de si pudo tomar contacto con alguna autoridad del Municipio, respondió: “Yo le dejé un mensaje, porque lo conozco, a Walter Surget (responsable del área de Recursos Humanos) diciéndole que había un incendio en Boca de las Sierras. Por lo demás estoy sin señal (de telefonía celular) y me dediqué nada más que a apagar el fuego”.

BOMBEROS CIEN POR CIEN “VOLUNTARIOS”

La dotación que arrimó desde el paraje María Ignacia Vela en una breve pausa de la labor realizada en una de las laderas del cerro La Armonía. Primero de la izquierda está el responsable del grupo, oficial ayudante Matías García.NICOLÁS MURCIA

Matías García respondió algunos interrogantes que, siguiendo el sentido común, deberían haber evacuado autoridades de Azul si hubieran estado en el lugar de los hechos pasadas las 14 de ayer, cuando el incendio estaba en plena expansión. En una pausa de la labor realizada en una ladera del cerro La Armonía, el jefe de cuerpo y oficial ayudante del cuerpo de Bomberos Voluntarios de Vela, accedió a dialogar con este diario. “Llaman al cuartel central nuestro a las 12.30 del mediodía, donde Azul solicitaba colaboración por un incendio de gran magnitud. Cuando llegamos nos encontramos con gran cantidad de fuego y con gran carga de combustible –vegetación de fácil y rápida combustión- en lo que es el cerro (La Armonía). Según lo que dice gente que es vecina, hace horas que está declarado el siniestro; nosotros no tenemos ni idea de eso. Cuando llegamos, de inmediato nos pusimos a trabajar con una dotación de siete hombres y, por lo que nos dice la gente propietaria del campo, no hay otros bomberos trabajando en el lugar”, expresó García.

Cuando se le planteó lo afortunado de pobladores de la zona que pueden contar con ellos, respondió: “Nosotros tenemos para llegar entre 50 y 55 kilómetros, la mayoría de tierra, hasta que empalmamos en Pablo Acosta. Yo sé que bomberos de Azul está complicado, trabajando; Tandil está complicado trabajando; sé que los demás cuarteles voluntarios también tienen trabajo…nos ha tocado un verano bastante complicado a todos”, indicó.

Consideró el informante que las sierras de Azul –las más antiguas del mundo- carecen de una protección acorde con la riqueza de la zona. “Lo conversamos con otros integrantes de la dotación cuando veníamos hacia aquí. No digamos desprotegida, pero nuestra jurisdicción es hasta Arroyo de los Huesos. Desde Vela, tenemos unos 45 kilómetros y este es un incendio forestal. Si este fuera un incendio en viviendas, cualquier dotación que viniera en auxilio, sea de Vela o de Azul, estaría muy lejos del lugar donde se los demanda”, mencionó y agregó: “En estos cerros hay gran cantidad de carga de combustible. Gracias a Dios no ocurren muchos siniestros pero lo cierto es que esta zona queda alejada de cualquiera de los cuarteles que tuviera que llegar a intervenir. Estas son cuestiones que se podrían mejorar”.