CONDENADO A PRISIÓN PERPETUA POR EL FEMICIDIO DE SU EX MUJER

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MATÓ A SU EX PAREJA Y FUE DECLARADO “CULPABLE”

CONDENADO A PRISIÓN PERPETUA POR EL FEMICIDIO DE SU EX MUJER

Luis Ángel Torres, el hombre de 61 años al que la semana pasada en un juicio un jurado popular había declarado “culpable” del asesinato de su ex concubina, homicidio ocurrido en el Monte Zabalza de Chillar a fines de julio de 2015, fue condenado a prisión perpetua por ese crimen. Hoy martes, en horas del mediodía, se anunció la pena para el encausado, durante una audiencia llevada a cabo en la sala que el Tribunal Oral en lo Criminal número 1 posee en el primer piso del Palacio de Justicia local. Según quedó probado, Torres había asesinado a golpes a Nancy Beatriz González, hecho que -se presume- se produjo el 30 ó 31 de julio de 2015 en un predio de la vecina localidad de Chillar que está ubicado sobre el camino que conduce a Tedín Uriburu. Teniendo en cuenta la calificación que de los hechos tratados en este juicio hiciera la semana pasada, cuando lo declaró “culpable”, el jurado popular que intervino en este proceso, el juez Gustavo Borghi condenó a Luis Ángel Torres a la pena máxima que contempla el Código Penal argentino. El actual presidente del Tribunal Oral en lo Criminal número 1 local le impuso esa pena después de considerarlo autor penalmente responsable del “delito continuado de secuestro coactivo agravado por haber logrado su propósito y homicidio triplemente calificado, por su comisión respecto a la persona con quien mantuvo una relación de pareja, con alevosía y por la perpetración de un hombre contra una mujer mediando violencia de género, en concurso real de acciones“, según se mencionó en lo dispuesto y dado a conocer este martes al mediodía.
Un jubilado que vive en Olavarría presidió el jurado y fue quien anunció el veredicto de culpabilidad para el imputado. En la otra imagen, Luis Ángel Torres abandona esposado la sala donde se hizo el debate en el que, dada las calificaciones otorgadas a los hechos que cometió, será condenado a prisión perpetua. FOTOS: NACHO CORREA

A la hora 0.16 de ayer miércoles, el juicio por el asesinato de una mujer ocurrido en Chillar durante el año 2015 que se estaba haciendo en los Tribunales de Azul corrió un serio riesgo de quedar sin efecto.

En ese entonces, el jurado popular que estaba interviniendo en el proceso, tras deliberar por algo más de dos horas le hizo saber al juez Gustavo Borghi, el actual presidente del Tribunal 1 que intervino en este debate, que estaba “estancado”.

En otras palabras, que no habían podido lograr la cantidad de votos requeridos para dilucidar una de las cuestiones por las cuales Luis Ángel Torres -un changarín chillarense que tiene 61 años- había llegado acusado a este proceso donde, finalmente, fue declarado “culpable” de un femicidio y de otro delito.

Al cansancio que ya en ese entonces se experimentaba después de una jornada que se había iniciado a media mañana del pasado martes, se sumó la tensión propia del anuncio de un veredicto que no llegaba. Situación esta última surgida, teniendo en cuenta el tiempo en que esos doce ciudadanos estuvieron reunidos y las caras que después podían observarse en algunos de ellos, de lo que había sido una deliberación que se adivinaba tensa y en la que, en un principio, no hubo acuerdo entre esos seis varones y esas seis mujeres que integraron el jurado para este proceso.

“El jurado se ha declarado estancado”, expresó el juez Borghi después de esa primera deliberación que duró más de dos horas y en la cual los doce civiles no habían podido ponerse de acuerdo con relación a una de las acusaciones para Torres.

Así se lo había hecho saber instantes antes el presidente del jurado al magistrado, una vez que todas las partes involucradas en el debate regresaron a la sala escenario de este juicio, la de la Cámara de Apelaciones que está en el tercer piso del Palacio de Justicia local.

En situaciones así -la de ayer fue la primera que se planteó en los juicios con jurados que hasta el momento se han hecho en Azul- el Código Procesal Penal prevé diferentes alternativas.

Si el fiscal confirmaba la acusación que mantuvo desde un principio, tal como lo hizo Guillermo Vaticano en este caso, el jurado tenía que volver a deliberar para tratar de alcanzar ese acuerdo que aún no habían logrado hasta ese momento.

Pero si no se llegaba al consenso requerido, el juicio quedaba sin efecto. Eso significaba, en otras palabras, que iba a tener que realizarse otro debate por el caso, pero contando para eso con una nueva conformación del jurado popular.

Otra alternativa implicaba que, ante esa falta de acuerdo del jurado, el fiscal estaba en condiciones de desistir de la acusación formulada en un principio, lo que se hubiese traducido directamente en que el autor de este femicidio fuera absuelto.

A pesar de la oposición planteada por el defensor Oficial Martín Marcelli, el actual titular de la UFI 6 departamental mantuvo la acusación para Torres.

Entonces, una vez más el jurado volvió a deliberar a puertas cerradas para intentar ponerse de acuerdo con relación a la agravante de la violencia de género que, según concluyeron después, también existió en este homicidio.

A diferencia de lo que había sucedido con la primera deliberación, que duró más de dos horas, en esta segunda ocasión el jurado sólo demoró algunos minutos. Y el acuerdo, finalmente, llegó.

De esa manera, ya cuando el reloj marcaba que era la hora 0.33 de ayer, nuevamente fueron convocadas todas las partes y el imputado a la sala para que se diera a conocer el veredicto con relación a todos los hechos tratados.

El presidente del jurado, un jubilado que vive en Olavarría, después de que informara que ese estancamiento había sido superado y de que el juez le hiciera una observación con relación a uno de los ítems tratados en lo resuelto -lo que obligó a que convocara a las partes al estrado-, se puso de pie, tomó el micrófono y recién a esa hora anunció el veredicto.

“Nosotros, el jurado, en nombre del pueblo, encontramos al acusado Luis Ángel Torres no culpable de haber sometido a su voluntad mediante un dominio absoluto a Nancy Beatriz González, empleando violencia física y todo tipo de vejámenes, reduciéndola a la servidumbre”.

Por esa acusación, la declaración de “no culpabilidad” para el changarín chillarense contó con ocho de los doce votos de los jueces civiles.

Después, los demás hechos tratados derivaron en que Torres fuera declarado “culpable”. Y en todos esos casos, por unanimidad.

Así, el hombre fue considerado autor de “haber privado de la libertad a su pareja conviviente Nancy Beatriz González, reteniendo y ocultándola con la finalidad coactiva de someterla a numerosos actos violentos y vejatorios, obligándola a que hiciera o no hiciera contra su voluntad todo lo que le ordenaba”. También, de haber matado “intencionalmente” a su víctima, la misma con la que mantenía una “relación de pareja”; de haberlo hecho “mediante violencia de género, al atacarla por su condición de mujer”; y de asesinarla “alevosamente”, ya que actuó “sin peligro para sí mismo” y aprovechándose de que quien había sido su concubina durante varios años “no estaba en condiciones de defenderse y de oponer resistencia”.

Sólo el hecho de ser declarado “culpable” del femicidio implicará que en los próximos días Luis Ángel Torres sea condenado a prisión perpetua. Pero dicha sanción, además de todas a las agravantes que el jurado contempló que existieron durante el crimen, incluirá también en este caso específico que el hombre sea condenado como autor del delito de secuestro coactivo.

El dato

Ya sin la presencia del jurado popular, mañana se realizará la audiencia de cesura del juicio. Durante la misma las partes, además de que pueden incorporar nuevos testigos al proceso, formularán sus respectivos pedidos de pena para Torres, mensurando para ello -de existir- circunstancias eximentes, atenuantes y agravantes. Pero dichas solicitudes, dadas las calificaciones de los hechos por los que fue encontrado “culpable” el changarín chillarense, implicarán que sea condenado a prisión perpetua, anuncio que el juez Gustavo Borghi dará a conocer durante el transcurso de la semana entrante.

UN CRIMEN BRUTAL

El fiscal Guillermo Vaticano interroga a Luis Ángel Torres, durante la declaración que el autor del crimen brindara en este juicio. Además de dos efectivos del SPB, la escena la observa Martín Marcelli, el defensor Oficial del chillarense declarado “culpable” de un femicidio.
NACHO CORREA

Cuando el lunes, después del proceso de selección del jurado, el debate comenzó en horas de la tarde, aquel día se extendió hasta las 21 aproximadamente. En esa primera audiencia, comparecieron once testigos. Entre ellos, policías que participaron en la investigación del caso y un vecino de Chillar, el mismo que dijo haber observado ingresar al Monte Zabalza, el escenario de este crimen, a ambos protagonistas de esta cruenta historia: Luis Ángel Torres y Nancy Beatriz González.

Al día siguiente, es decir el martes que pasó, comparecieron los restantes testigos: un total de dieciocho. Y también lo hizo Torres.

La declaración del autor del crimen (ver aparte) y la de un perito convocado por el defensor Oficial Martín Marcelli, un psicólogo que desempeña funciones en la Defensoría General departamental, no convencieron al jurado en el marco de la estrategia que buscaba llevar adelante el abogado del changarín.

El Defensor Oficial jugó en el proceso una de las pocas cartas que podrían haber modificado sustancialmente la situación de su representado: intentar demostrar que se estaba en presencia de una persona inimputable, la misma que, a su entender, no había podido comprender la criminalidad del hecho que cometió.

En su alegato, Marcelli le aclaró al jurado que su intención no era pedir la inmediata libertad de su defendido, sino que lo declararan “no culpable” por “inimputabilidad”.

De haber prosperado su postura, eso hubiera derivado en que Torres continuara privado de la libertad, aunque en un establecimiento cerrado que no necesariamente puede ser una cárcel y sometido a un tratamiento. Tratamiento que, de haber existido un presunto “trastorno de personalidad” al que sólo hizo alusión ese psicólogo traído por la Defensa pero que no confirmaron en absoluto que el imputado presentara las dos peritos oficiales que intervinieron en la causa, habría implicado que pudiera recuperar la libertad una vez superada esa supuesta afección.

Pero las versiones escuchadas de diferentes testigos en el juicio sirvieron para confirmar casi en un todo la acusación del Fiscal. Y el jurado, teniendo en cuenta el veredicto, concluyó que Torres sabía perfectamente lo que hacía cuando mató a golpes a su ex pareja.

Una de las versiones más contundentes en ese sentido la dio el médico que tuvo a su cargo la operación de autopsia. Además de que había estado en la escena del crimen cuando el cuerpo de la mujer fue encontrado el 13 de agosto de 2015, descartó completamente que la lesión vital que la víctima presentaba haya sido producto de una caída.

Nancy Beatriz González tenía 52 años cuando su cuerpo fue hallado en el interior del Monte Zabalza, ubicado sobre el camino vecinal que une a Chillar con Tedín Uriburu. Era jueves, llovía intensamente y, tapado con hojas y ramas, presentaba un avanzado estado de descomposición.

Roedores y otro tipo de alimañas propias del lugar habían avanzado sobre el cadáver. Pero eso no impidió que, al momento de la autopsia, el cuerpo -como habitualmente se dice- “hablara”.

En esa operación realizada en Azul, fue posible establecer que el deceso de la mujer databa del 30 ó 31 de julio de aquel año 2015. Y que un fuerte golpe, al costado de su oreja derecha y que fracturó uno de los huesos del cráneo, se convirtió en la lesión vital.

Pero esa no era la única lesión que el cadáver de González presentaba. También había golpes en otras partes del rostro. Y a pesar de que tenía su ropa rasgada en su parte superior y los pantalones a la altura de las rodillas, no se confirmó que en ese entonces la mujer haya sido violada.

Un “elemento romo y contundente” que -se presume- fue el trozo de una rama que días después, rastrillaje mediante, fue hallado en el Monte Zabalza, se convirtió en aquello que Luis Ángel Torres utilizó para matar a golpes a quien durante varios años fue su concubina.

Su intención homicida había quedado reflejada, según se escuchó en el juicio,  en una declaración que días antes a que el cadáver fuera encontrado le hiciera -a modo de nefasta confesión- a la mujer de un sobrino suyo.

En aquella ocasión, el domingo 9 de agosto de 2015, día en que se llevaron a cabo las elecciones primarias, había dicho que mataría a González si persistía sobre él una prohibición judicial de acercarse a ella.

Para ese entonces el policía Rafael Ábalo, el titular en ese tiempo de la Subcomisaría de Chillar, ya estaba abocado a la búsqueda de la mujer, a la que no veía desde días antes en los lugares que ella solía frecuentar.

Aquel domingo de elecciones González no fue a votar, de la misma manera que días antes no había ido a cobrar al banco una pensión que percibía. Para ese entonces, después se supo, ya estaba muerta.

La prohibición de acercamiento había sido dispuesta por un Juez de Familia de Azul en junio de ese mismo año, una vez que la víctima lo denunció a Torres en la Subcomisaría de Chillar y se tomó conocimiento de esa terrible historia de violencia de género que la tenía como víctima desde hacía varios años.

La medida cautelar era mutua. Pero a fines del mes de julio de aquel año 2015 fue vulnerada. Y los dos volvieron a confluir una tarde en la que, primero, fueron al Cementerio Municipal de Chillar y, después, al Monte Zabalza.

En ese lugar, pasó lo peor para Nancy Beatriz González: su ex concubino la mató a golpes.

En su alegato, el fiscal Guillermo Vaticano fue bastante gráfico sobre lo que ocurrió con la víctima: “A la señora González le pegaron un garrotazo”, le dijo a los doce ciudadanos que después terminarían declarando “culpable” de ese brutal femicidio a Torres. El mismo hombre que, antes de matar a la víctima, no dejó de someterla durante el tiempo en que convivieron a “violencia verbal y física”.

“Sos una hija de puta. Sos una puta de mierda. Salís con cualquier macho. Te voy a matar, te voy a hacer sufrir. Te voy a prender fuego si seguís haciéndote la loca”, había señalado el Fiscal en el juicio que la mujer contó cuando hizo la denuncia por violencia de género en junio de aquel mismo año en que después sería asesinada.

Meses más tarde, lamentablemente para ella, su ex concubino cumplió con todos esos terribles anuncios que le había hecho. Y la convirtió, a golpes en el interior de un monte, en la víctima de un crimen brutal.

UN RELATO INCREÍBLE

Ni su propio abogado, el defensor Oficial Martín Marcelli -según le dijo al jurado-, creyó en la versión que Luis Ángel Torres dio con relación a lo que había pasado con su concubina Nancy Beatriz González.

El funcionario judicial, en su alegato, calificó de “incoherente, bizarro y delirante” al relato de su defendido.

Pero caratular así a los dichos de Torres formó parte de su estrategia de defensa, aquella a través de la cual buscó, aunque sin lograrlo, que el changarín chillarense fuera declarado “no culpable por inimputabilidad”.

¿Qué había dicho en su declaración el hombre de 61 años? Señaló que era su ex mujer quien lo buscaba, a pesar de la prohibición de acercamiento que regía para ambos. Y que los dos se encontraron para ir al cementerio y después al Monte Zabalza, allá a finales de julio de 2015.

Una vez en el monte, el hombre negó haber matado a su ex pareja, de quien afirmó que también le pidió mantener relaciones sexuales con él.

El deceso -según dijo- obedeció a que sufrió una descompensación por la que “le salía espuma por la boca”, lo cual hizo que se cayera y que se golpeara la cabeza.

En medio de ese panorama, al ver que no reaccionaba, él cubrió el cuerpo de la mujer ya fallecida con ramas y hojas. Pero en vez de buscar inmediatamente ayuda, llamando al hospital o la Policía, Torres contó que recién dos días más tarde viajó a Azul, a Tribunales.

En el Palacio de Justicia, un policía le dijo que fuera a hacer la denuncia por lo sucedido a la comisaría primera, adonde finalmente no concurrió porque ahí trabajaban dos sobrinos suyos, relató.

En la investigación iniciada por la desaparición de la mujer, el mismo día en que el cadáver fue hallado las sospechas inmediatamente apuntaron al hombre ahora declarado “culpable” del crimen.

Desde que González había muerto, Torres dejó de vivir en su casa. Y se refugió en unos galpones abandonados que están en el ingreso a la localidad de Chillar. A ese lugar la Policía fue a buscarlo cuando aquel 13 de agosto de 2015 el cadáver de su ex pareja fue hallado en el Monte Zabalza.

“Así es, tal cual lo conté yo”, le dijo el pasado martes Torres al jurado, que finalmente no le creyó y lo terminó condenando.

Los funcionarios judiciales Martín Marcelli y Guillermo Vaticano. Respectivamente, defensor Oficial y fiscal en este juicio con jurados que había empezado el lunes de la semana pasada.EL JUICIO POR EL FEMICIDIO EN EL MONTE ZABALZA

El Fiscal pidió prisión perpetua para el hombre que asesinó a su ex pareja

Luis Ángel Torres, el chillarense autor del homicidio triplemente agravado de su ex concubina. El hombre, que tiene 61 años, podría ser condenado a prisión perpetua.
Luis Ángel Torres, el chillarense autor del homicidio triplemente agravado de su ex concubina. El hombre, que tiene 61 años, podría ser condenado a prisión perpetua.

La audiencia de cesura de este debate se realizó anteayer viernes en la sala de la Cámara Penal de Apelaciones que está en el tercer piso del edificio central de los Tribunales de Azul.Pasado mañana martes, en horas del mediodía, se conocerá la pena que el juez le impondrá al chillarense que había matado a golpes a su ex concubina. En los primeros minutos del miércoles de la semana pasada, un jurado popular había declarado al encausado “culpable” de este homicidio triplemente agravado. Y también, del delito de “secuestro coactivo”. Teniendo en cuenta las calificaciones de los hechos que hiciera el jurado, anteayer las partes formularon sus alegaciones finales. El representante del Ministerio Público Fiscal solicitó que el imputado sea condenado a prisión perpetua como autor de este crimen ocurrido en julio de 2015 en Chillar y descubierto al mes siguiente. El Defensor Oficial, en tanto, pidió que se declare inconstitucional la aplicación de la pena de prisión perpetua y que el autor de este caso de violencia de género, en subsidio, sea condenado en los términos temporales que establece la figura del “homicidio simple”.

Gustavo Borghi. El actual presidente del Tribunal Oral en lo Criminal número 1 anunciará este martes la pena que le impone al autor de este brutal crimen.Entre una solicitud para que el hombre considerado “culpable” del femicidio de su ex pareja, crimen ocurrido en Chillar durante el año 2015, sea condenado a prisión perpetua y otra para que sea declarada inconstitucional esa pena, el viernes que pasó transitaron los pedidos de las partes en el juicio que por el caso se está haciendo en los Tribunales de Azul.

Luego de escuchadas las alegaciones finales del fiscal Guillermo Vaticano y del defensor Oficial Martín Marcelli, el juez Gustavo Borghi -actual presidente del Tribunal Oral en lo Criminal número 1 de Azul que está interviniendo en este debate- anunció que este martes que viene, a la hora 12, dará a conocer la pena que le impone al chillarense al que un jurado popular había declarado autor de este homicidio triplemente agravado.

La audiencia de cesura del juicio contó, en la sala de la Cámara Penal que está ubicada en el tercer piso del Palacio de Justicia de Azul, con la presencia del encausado: un hombre que tiene 61 años, se llama Luis Ángel Torres y está preso desde el 13 de agosto de 2015.

Ese día en horas de la mañana el cadáver de la víctima de este caso de violencia de género -una mujer que tenía 52 años, había sido pareja de Torres y se llamaba Nancy Beatriz González- fue hallado en el interior del Monte Zabalza, un predio ubicado en cercanías al Cementerio Municipal de Chillar y sobre el camino que conduce a Tedín Uriburu.

El cuerpo evidenciaba un avanzado estado de descomposición. Y al ser sometido en Azul a la autopsia, se determinó que González había sido asesinada a golpes el día 30 ó 31 de julio de aquel mismo año. Es decir, aproximadamente dos semanas antes a que la mujer fuera hallada muerta en el Monte Zabalza.

Teniendo en cuenta una denuncia que la mujer formulara en junio de 2015 en la Subcomisaría de Chillar cuando se separó de Torres, el hombre con el que había convivido durante varios años y al que acusaba de someterla constantemente a diferentes episodios de violencia de género -hechos que incluían, entre otros aspectos, maltratos físicos y verbales- las sospechas de los investigadores apuntaron inmediatamente, como el autor del crimen, al hombre que ahora podría ser condenado a prisión perpetua. El mismo al que el pasado miércoles, cuando habían transcurrido unos minutos de iniciado ese día, el jurado popular que lo juzgó lo declaró “culpable” de este femicidio.

Los pedidos de las partes

El viernes pasado, cuando el fiscal Guillermo Vaticano hizo su alegación en la audiencia de cesura de este juicio, el actual titular de la UFI 6 departamental finalizó su alocución solicitando que Luis Ángel Torres sea condenado a “prisión perpetua”.

Tuvo en cuenta para ese pedido formulado al juez Borghi las calificaciones que de los hechos tratados en este debate hiciera el jurado popular que declaró “culpable” al hombre que actualmente está preso en la Unidad 2, una de las cárceles del Servicio Penitenciario Bonaerense que está ubicada en la localidad olavarriense de Sierra Chica.

El funcionario judicial tandilense representante del Ministerio Público Fiscal en este juicio calificó al crimen cometido por Torres como un “homicidio agravado de una mujer con la cual el encausado mantenía una relación de pareja”, un hecho -además- “cometido por un hombre mediando violencia de género y con alevosía”.

Según el Código Penal, ese homicidio triplemente agravado incluye como única pena posible para quien es considerado autor -tal como en este caso ya el jurado popular dio por probado- la prisión perpetua.

En el debate el jurado había declarado a Torres también culpable del delito de secuestro coactivo, figura penal que el Fiscal sumó a la calificación de los hechos tratados en este proceso para finalizar solicitando esa pena de prisión perpetua para el encausado.

El actual titular de la UFI 6 local valoró también circunstancias atenuantes y agravantes a la pena a imponerle al encausado en esa alegación final que formuló durante la audiencia llevada a cabo en Tribunales anteayer.

Así, a modo de atenuante, tuvo en cuenta para Torres la circunstancia de que no posee antecedentes penales computables. Y como una “única agravante”, según lo expresara, el Fiscal mencionó “la extrema violencia física” que el imputado utilizó cuando asesinó a golpes en el interior del Monte Zabalza a quien había sido su concubina durante varios años.

Al respecto, el médico que estuvo a cargo de la autopsia del cadáver y declaró en este juicio con jurados había señalado que la lesión vital en la mujer había estado localizada sobre su oreja derecha, sector en el que, en su parte superior, había recibido un fortísimo golpe.

Ese golpe -según se presume- fue efectuado con el trozo de una rama, elemento que en el proceso fue definido como “romo y contundente”. Y además de provocarle la muerte a la mujer, le fracturó uno de los huesos del cráneo.

Pero a criterio del Fiscal, la violencia empleada por Torres en el hecho no sólo quedó reflejada en eso que, ante el jurado, el propio Vaticano había definido como “un garrotazo”, sino también en los demás golpes que la víctima de este femicidio sufrió a manos de su agresor.

Esas agresiones le habían provocado lesiones en su rostro, en uno de sus hombros, en brazos y antebrazos, de acuerdo a lo que había reflejado también el informe de la autopsia.

El defensor Oficial Martín Marcelli -que durante el proceso no discutió en ningún momento la autoría de Torres en el crimen pero sí argumentó, sin llegar a convencer al jurado, que el hombre no había podido comprender la criminalidad del hecho a causa de un “trastorno de personalidad” que padecía, una situación que no quedó probada que evidenciara- pidió el viernes pasado que el juez declare “la inconstitucionalidad” de la pena de prisión perpetua. Y que, en subsidio, su defendido sea condenado a “una pena temporal dentro de la escala penal del homicidio simple”.

Ese pedido de inconstitucionalidad de la pena de prisión perpetua lo fundamentó, según citó en la audiencia, en fallos recientes de otros casos. E hizo, además, una proyección teniendo en cuenta la edad del encausado, lo que derivaría en que -de ser condenado a perpetua, que para el Código Penal argentino son treinta y cinco años de cárcel- prácticamente continúe privado de la libertad hasta su muerte.

“La pena de prisión perpetua vulnera todos los derechos”, afirmó Marcelli. Y después, al indicar que su defendido tiene 61 años de edad, sostuvo que no existen chances de que algún día recupere la libertad ni que pueda resocializarse, por lo que -a su entender- “aplicar en este caso la pena de prisión perpetua es directamente condenarlo a que muera en la cárcel”.

A modo de réplica, el fiscal Vaticano se opuso al pedido del Defensor Oficial para que sea declarada inconstitucional la pena de prisión perpetua.

Para eso, también citó fallos recientes que avalan la aplicación de la sanción más dura que en la actualidad contempla el Código Penal argentino para quien comete un crimen de connotaciones tan graves como el que fuera materia de este proceso y tuvo como víctima a Nancy Beatriz González.

El dato

 En los juicios con jurados es la Defensa la única parte habilitada para acudir a una instancia superior de revisión de un fallo. En este caso en particular, el abogado Martín Marcelli ya le había adelantado a este diario que tiene previsto recurrir ante Casación el veredicto del jurado popular que había declarado a su defendido “culpable” de este homicidio triplemente agravado. Eso significará que, cuando este martes se conozca la pena que el juez Borghi le impondrá al encausado Torres, ese fallo de primera instancia de lo que fue este juicio no adquirirá en lo inmediato rango de firmeza.

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